Entrevista con Judith Gerbaldo y Fernando López
Judith Gerbaldo y Fernando López son integrantes del Equipo Latinoamericano de Formación (ELFOS) de la Asociación Latinoamericana de Educación Radiofónica - ALER. Este equipo se encarga de promover la revisión constante y sistemática de los procesos de las radios, centros de comunicación y redes afiliadas a ALER en América Latina, con el objetivo de actualizar su quehacer y las relaciones comunicativas con sus comunidades de referencia.
Entrevista concedida a La Iniciativa de Comunicación por Judith Gerbaldo y Fernando López el 6 de febrero de 2008.
La Iniciativa de Comunicación – CILA: ¿Podrían contarnos acerca de los orígenes del Equipo de Formación y la forma como se integraron a este?
Judith Gerbaldo: Yo trabajo desde hace 16 años en una emisora de Córdoba, que es Radio Sur. 90.1. También trabajo en FARCO, que es el Foro Argentino de Radios Comunitarias.
Integro el Equipo Latinoamericano de Formación desde el año 2004. Fui seleccionada para representar Argentina por medio de una convocatoria internacional de formadores organizada por ALER entre fines del 2003 y principios del 2004.
Cuando entré a integrar el equipo, me encontré con Fernando, quien en ese tiempo estaba en Ecuador, con Alma Montoya de Colombia, Angélica Rosas de Chile, Edgar Dávila de Bolivia, Oscar Cáceres de Paraguay, Lourdes Barrezueta Barzola de Perú y Alexander Hernández de Venezuela, como integrantes del equipo y Luis Távara con la responsabilidad de coordinación.
Lo primero que hicimos como equipo, fue revisar cuál era la historia que había tenido ALER con relación a la formación. Muchos venimos de experiencias de comunicación comunitaria, dentro de las cuales habíamos recibido material informativo de ALER que nos había permitido enriquecernos personalmente y también en nuestros colectivos de trabajo, emisoras o centros de producción; por lo tanto conocíamos lo que era la Asociación y estábamos sintonizados con los objetivos de esta red internacional. Por esta razón, no nos era ajena la realidad de que ALER había centrado durante los últimos años mayormente su atención en la cuestión satelital y la capacitación en las nuevas tecnologías.
En ese contexto empezamos a preguntarnos cuáles eran las preocupaciones que tenían las radios y cuáles eran las inquietudes e intereses de este equipo. Comenzamos a perfilar y a definir un plan de trabajo y una actividad en el marco del Proyecto de Interconexión América Latina y Europa.
Definimos como equipo que teníamos que visitar unas 40 emisoras para acompañar procesos de formación en cada una de ellas y empezamos a diseñar un modo de trabajo con las radios que estuviera vinculado al Proyecto Político Comunicativo.
Hicimos una primera ronda de visitas. Todos los formadores nos cruzamos, íbamos a distintos países, excepto el de origen y esto fue realmente significativo, no solo por la experiencia de conocer diferentes modelos de trabajo, sino principalmente, porque fue todo un impacto y un aprendizaje mutuo. En ese marco, cuando asistimos al segundo taller de la Red, revisamos lo que habíamos realizado y acordamos que la metodología que queríamos implementar era la de acompañamiento a las radios.
Fernando López: Yo he tenido distintos momentos de vinculación con ALER. Hace algunos años trabajaba con la Organización Católica Latinoamericana y Caribeña de Comunicación – OCLACC, que estaba estrechamente relacionada con ALER, por el desarrollo conjunto de programas de formación a distancia para América Latina.
También hubo contacto a raíz de una iniciativa que lanzamos con José Ignacio López, del Grupo de los Ocho, una alianza entre ocho instituciones comunicativas: la Asociación Latinoamericana de Educación Radiofónica – ALER, la Asociación Mundial de Radios Comunitarias – AMARC, el Centro Internacional de Estudios Superiores de Comunicación para América Latina – CIESPAL, la Federación Latinoamericana de Facultades de Comunicación Social – FELAFACS, la Federación Internacional de Periodistas – FIP, la Asociación Latinoamericana de Comunicación Grupal – PROA, Radio Nederland Training Center - RNTC y la Asociación Católica Latinoamericana de Radio, Televisión y Medios Afines - UNDA/AL. Este grupo participó en dos encuentros latinoamericanos sobre radio y educación y radio y comunicación.
Luego, a partir del año 2000, estuve viviendo en Quito y fui coordinador regional de AMARC. Allí también llevamos a cabo un trabajo muy estrecho con ALER, para tratar de buscar alianzas estratégicas entre las dos organizaciones. Yo creo que lo más significativo de esta etapa fue apoyar un proyecto en Centroamérica que había entre ALER y AMARC y darle inicio a una iniciativa que hoy en día se esta desarrollando en doce países de América Latina, que es Ritmo Sur.
Más adelante me retiré de AMARC y comencé a trabajar en otros proyectos en el área de gestión pública y comunicaciones en Bogotá. Pero mi vinculación se estrechó con ALER, porque empecé a ser parte del equipo de formadores.
El Equipo de Formación representa para ALER un trabajo que se ha venido realizando desde hace unos tres años y medio de repensar mucho el tema de la formación y la capacitación. Desde ese escenario se han venido cuestionando otras cosas en ALER, lo cual nos parece positivo, porque la propuesta es que la formación comience a mirarse de otra manera, más vinculada a los territorios concretos, a los actores concretos. En este caso, los actores de ALER son sus radios. Por lo tanto el tema de la formación no puede estar desvinculado del rol de la radio en sus territorios.
Desde ahí nos hemos preguntado qué tipos de conocimientos es bueno tener y qué tipos de procesos formativos hay que hacer. Se ha desarrollado un proceso con un grupo de nueve formadores que atendimos durante dos años y medio a unas cuarenta radios. En ese proceso construimos una propuesta metodológica que, como dice Judith, ha tenido como base el Proyecto político Comunicativo.
CILA: ¿Cuál es el concepto de formación manejado por la red? ¿Qué estrategias aplican para ponerlo en acción?
F.L.: Yo creo que el concepto último que se ha estado trabajando, es que formar y capacitar que es distinto. Sin embargo ambas cosas implican procesos de reconocimiento de los saberes del grupo involucrado. El primer paso es reconocer saberes, escenarios, condiciones culturales, sociales, políticas. Luego de ese reconocimiento hay un intercambio de información y de experiencias, que para unos son nuevas y para otros no. Finalmente hay un proceso de construcción. Esos son los tres momentos dentro de la perspectiva educativa que esta tratando de manejar ALER.
Desde esa relación entre lo que se conoce en el escenario, lo que se aporta, lo que se dialoga y se construye, parte el eje de la nueva propuesta educativa de ALER. Es importante aclarar que cuando se habla de propuesta educativa, se habla de cómo se entiende el acercamiento al conocimiento, mientras que cuando nos referimos a propuesta metodológica, se hace alusión a las formas de hacerlo, los pasos que damos y cuando se habla de propuesta pedagógica, se trata de las relaciones que uno establece para dar esos pasos dirigidos a adquirir esos conocimientos.
J.G.: Sintéticamente podríamos decir que la capacitación la estamos viendo como de carácter más instrumental: a lo mejor, te capacitas para poder hacer un reporte de audio, para escribir una crónica, para hacer una gacetilla. Un proceso de formación, por otra parte, es mucho más amplio, más complejo y abarca otros procesos que tienen que ver con la gestión del proyecto en general, aspectos políticos y culturales.
F.L.: Esas han sido reflexiones que se han hecho mucho en los últimos tres años y en el caso particular de las radios, de ALER y del mundo de la comunicación sonora. Lo que ALER ha ido precisando, es que esos procesos de conocimiento se deberían hacer alrededor de lo que hacen las radios: si las radios tienen un proyecto comunicativo concreto con unas audiencias específicas, entonces se tienen que plantear qué tipo de comunicación están haciendo, cómo entienden la comunicación, cómo la practican, cómo la comprenden.
En últimas se trata de un proyecto político, porque la radio es un actor social, nos guste o no nos guste; desde la radio que pone música todo el día, hasta la radio que tiene una programación más hablada, más de opinión. Ambos tipos de radio son actores políticos en un territorio y establecen relaciones con sus audiencias. Aunque unos lo hagan más conscientemente y otros no, ambos juegan un rol en lo político. Entendemos lo político como un acto sencillo de tomar decisiones. Es decir, uno hace política en su pareja, en su familia, en su comunidad y en la sociedad. Ese, de manera sencilla es el principio del Proyecto Político Comunicativo.
Por eso se habla en ALER de que los procesos de formación y capacitación apuntan a que las radios, cada una en su territorio, nunca con metodologías únicas ni universales, tienen que entrar permanentemente en una reflexión constante de su Proyecto Político Comunicativo, porque si las condiciones cambian, esa reflexión tiene que ir cambiando; de ahí parte la propuesta educativa de ALER.
J.G.: En la misma línea de lo que dice Fernando, lo primero que nos ocupó fue analizar ¿cómo nos concebimos nosotros como formadores? Nos parecía que teníamos que corrernos del lugar tradicional del formador, en el sentido de catedrático que viene y da una clase magistral y en lugar de esto, teníamos que ponernos en el lugar de facilitar procesos de reflexión con la activa participación de todos los actores que tienen que ver con la vida de una radio, con los centros de comunicación o una red de comunicación.
Podríamos decir que la propuesta de trabajo no pretende brindar una receta, no pretende dar una respuesta absoluta, ni un camino único, sino contribuir en un proceso de reflexión que necesariamente tiene que ser hecho por los colectivos de cada una de las experiencias de esas radios. Siempre tratamos de analizar las particularidades propias de cada experiencia, porque no es lo mismo Argentina que Bolivia, Colombia o México. Hay realidades distintas, situaciones distintas que les toca vivir a las radios en esos lugares.
Otra mirada que también aplicamos a nuestro equipo de trabajo es pensar como una comunidad de aprendizaje, en la que hacemos toda una experiencia de reflexión colectiva; cada uno de compañeros y compañeras integrantes del equipo de formación, hacen un aporte significativo desde su especificad, algunos con mayor desarrollo en planes continentales, otros en el trabajo en zonas de selva, en construcción de redes, en producción radiofónica, en producción informativa, etc. De esta forma, a partir del aporte de cada uno, nos complementamos y creativamente vamos pensando: - El camino no va por acá, ¿por qué no corregirnos e irnos por allá?
En este concepto que manejamos de comunidad de aprendizaje, no todo está dicho, vamos aprendiendo conjuntamente con un fuerte contenido de inter-aprendizaje; cada uno trabaja desde su país, y todos colectivamente, siempre con el acompañamiento de Nelsy Lizarazo la Secretaria Ejecutiva de ALER.
Para esto, además de los encuentros presenciales, nos han ayudado mucho las nuevas tecnologías. Nos comunicamos por chat y también a través de correo electrónico. De esta forma hemos producido materiales en línea colectivamente estando a miles de kilómetros de distancia. Por ejemplo, así se produjo La Vuelta y Media.
CILA: ¿Qué metodologías y estrategias de trabajo implementan con las radios?
J.G.: Lo primero que hacemos es entrar en contacto desde la Asociación con una radio en particular. Luego, esta radio dice si está interesada en que vaya un formador.
Para identificar las necesidades que tiene la radio, el formador entra en contacto con el director o con otro miembro del equipo y le empieza a pedir información con respecto a cómo trabajan, cuáles son sus objetivos, cuáles son las actividades que desarrollan, cuáles son sus preocupaciones.
A partir de esto y en función del plan que nosotros hemos preparado, armamos una propuesta para trabajar en terreno. Vamos a una primera visita de una semana, en la cual hacemos un trabajo que es una mirada diagnóstica; este trabajo se hace de forma participativa con todos los integrantes de la radio. Se revisan las distintas áreas de funcionamiento, se mira qué es esto del Proyecto Político Comunicativo, hacia dónde se apunta, cuáles son las dificultades, se diseña un plan de trabajo para un período de tres a seis meses, que incluye plantear tareas para desarrollar en este tiempo y alternativas para las preocupaciones identificadas. Después cada formador regresa a su lugar de origen y le hace seguimiento a la experiencia de trabajo.
Es una especie de asesoría que vamos prestando a lo largo de tres meses o cuatro hasta que regresamos a una segunda visita y hacemos otro taller que también dura alrededor de una semana, en el cual vemos qué cosas se han hecho y cuáles quedan pendientes a futuro.
¿Qué es lo que pretendemos con esto? Que la radio, centro de comunicación o red empiece a mirarse, revise su experiencia. Que se profundice la democracia interna y de manera colectiva se pueden ir tomando decisiones, se pueda ir analizando cuál es la realidad y cuáles son los temas que tienen que ver con la vinculación, con el contexto, con los actores sociales, con la sostenibilidad, con la propuesta estética que se tiene de la comunicación, con el tipo de proyecto al que se apunta.
F.L.: En cuanto a las estrategias que hemos usado, la primera fue, por supuesto, la conformación del equipo y la construcción de nuestra propia manera de actuar, con una metodología que combinaba lo presencial con las acciones a distancia. Esa estrategia dejo muchos resultados, entre estos, un CD interactivo que recoge la esencia del trabajo que realizamos.
Durante el proceso, hemos entendido que no debemos manejar metodologías cerradas ni únicas, pero si proponer cosas muy concretas: formas de hacer los talleres, formas de preparar las acciones en terreno, formas de reconocer con la gente su cultura, su territorio, formas de facilitar procesos de construcción de saberes y sobre todo formas de promover acciones en el territorio fortaleciendo el rol social que tiene la radio. La radio tiene que vincular a los escenarios sociales, políticos, al estado, a las organizaciones, a las comunidades.
La otra estrategia, que me parece que se está consolidando a través de esa primera experiencia, es aplicar esa metodología en otros territorios, en las redes. Por ejemplo, la Red de Migración esta trabajando un poco desde esa mirada, también la Red de Mujeres, la Red de Políticas Públicas, la Red de Corresponsales, la Red de Evangelización, la Red de Mercadeo, todas tratando de tener una mirada integral desde el Proyecto Político Comunicativo.
Esta segunda estrategia se refiere a que la realización sobre el Proyecto Político no sea solamente un problema de los educadores y capacitadores, sino de todas las instancias y las áreas de una radio, de una red o de ALER mismo.
Y creo que la tercera estrategia es la que se está desarrollando dentro del marco de Ritmo Sur. Este es un proyecto acuerdo entre ALER y AMARC para fortalecer la radio en los países. Es un proyecto de formación que tiene diferentes caretas y expresiones. El año pasado hubo un encuentro de los equipos de formación y fue una cosa muy interesante; intercambiamos metodologías para que los proyectos en otros países comiencen a aprovechar esas experiencias, entonces creo que esa es otra estrategia del área de formación.
CILA: ¿Cuál consideran que es el principal aprendizaje que ha resultado de todo este proceso desarollado por la Red de Formación?
F.L.: Yo pienso que lo más importante es haberle encontrado nuevas formas de expresión al tema de la educación, de la formación y de la capacitación, más acordes en sus respuestas con el momento histórico que se esta viviendo, aprovechando la experiencia de otras épocas.
Hace varios años ALER, bajo la coordinación del primer equipo de capacitación, publicó unas cartillas en lenguaje popular que fueron la primera expresión de una propuesta educativa de ALER, que estuvo muy en el campo de la capacitación. Estas cartillas decían cómo hacer una noticia, un noticiero, como introducir el humor a la radio, cómo hacer un radio reportaje, una entrevista individual, una entrevista colectiva, etc. Esos materiales respondieron mucho al modelo pedagógico del taller y de las asistencias en terreno también.
Después vino otro periodo largo de ALER, de hacer un poco formación a través de experiencias en las cuales hicimos alianzas con la OCLACC y diseñamos propuestas un poco más largas de formación a distancia. Nosotros hicimos para radio dos experiencias conjuntamente con ALER y AMARC, de formación en radio; utilizamos una metodología semi presencial y a distancia y diseñamos unos módulos un poco más profundos, pero todavía con el esquema de decir al otro que era lo que tenía que hacer.
Por último, vino con el nuevo equipo este aporte que rompe un poco el esquema de que el conocimiento y el saber están en unos pocos que vamos a compartirlos. Así lo compartamos muy participativamente, creo que sería algo así como: “Yo te llevo lo que tu necesitas”.
En cambio creo que esta nueva propuesta dice es: “Construyamos lo que se necesita entre ustedes y nosotros. Ustedes ponen sus conocimientos, nosotros llevamos otros, los dialogamos, los discutimos, llegamos a acuerdos y se construye un conocimiento que corresponda más al terreno”. Yo pienso que este es el principal aporte de la experiencia.
J.G.: Ahora estamos haciendo una validación en varios países de América Latina de las herramientas que hemos desarrollado, de la metodología con las cual hemos trabajado en más de 40 emisoras, que se basa en pensar en el Proyecto Político Comunicativo como una definición ética y de posicionamiento político y también como una categoría de análisis, que nos permite mirar la realidad de cada radio, de cada red, de cada centro de comunicación desde distintos lugares.
La propuesta tiene sus antecedentes en la comunicación y en la educación popular, en la realidad que viven nuestros pueblos. Recuperando esas mejores tradiciones e intentando profundizar la apuesta por la democracia interna, lo que se pretende, es poder revisar con cada compañero, con cada colectivo, lo que pensamos hacer, por donde pensamos entrar y cuáles son nuestras preocupaciones para lograr el trabajo cotidiano.
CILA: A través de estos años de trabajo, el Equipo de Formación ha tenido la oportunidad de ver de cerca el trabajo de las radios educativas, alternativas y populares en América Latina. ¿Cuál creen que es el principal desafío que estos medios deben enfrentar en los próximos años?
F.L.: Yo creo que el principal desafío es reconocerse en un escenario que ha cambiado mucho, pero que ya no es un escenario necesariamente de enemigos.
Es decir, las radios como ALER han pasado por momentos que responden a los momentos por lo cuales pasan los países y las sociedades. Ahora estamos en un escenario en el cual hay que estar atentos a lo local, pero a la vez a lo global. Por ejemplo, no se puede solo mirar lo que está pasando en Colombia. Aquí vivimos un conflicto armado y una guerra muy complicada, entonces todavía podríamos decir que muchas prácticas de comunicación tienen que manejar ese enfrentamiento con el Estado. Pero aun aquí, yo siento que también hay que comenzar a entender que el odio y los conflictos y los enfrentamientos no nos han llevado a nada y que hay que sentarse en la mesa a dialogar aunque no resulte tan fácil.
Creo que también hay mucho de eso en América Latina: cómo comenzamos a entender que hay que sentarse en mesas en las cuales uno nunca se sentaría, con otras personas, incluso con otros medios que antes se consideraban enemigos, como las grandes cadenas de radio y televisión. No es que las diferencias hayan dejado de existir. Lo que pasa es que si no queremos seguir en una guerra interminable, es necesario sentarse a negociar. Pero tiene que ser en escenarios reales. Las radios comunitarias, las experiencias de comunicación diferentes y alternativas, particularmente las radios de ALER, no podemos seguir con el tema de que tenemos que enfrentarnos, sino que tenemos que empezar a negociar y a cambiar las relaciones sin que se nos pierdan los principios.
Yo siento que es el principal reto que tienen ahora las radios, porque no es fácil “cambiarse el disco duro” de los enemigos y los enfrentamientos y generar escenarios alternativos comenzar a negociar en nuevos escenarios que exigen nuevas propuestas, nuevas formas de relación, nuevas formas de hacer comunicación, de vincularse con el Estado, las organizaciones y los medios de todo tipo.
J.G.: Me gustaría remarcar que felizmente existen diferencias, hay variadas, múltiples experiencias de radio en nuestro continente (emisoras ciudadanas y rurales, de jovenes y niños, de mujeres, movimientos sociales, de escuelas, de parroquias, de estudiantes universitarios ó indigenas) y esa diversidad es la que nos hace crecer, nos exige renoconer creativamente nuestras potencialidades, pluralidad de caminos y de necesidades. Vivimos un tiempo en el que se hace imprescindible la profundización del diálogo y la escucha, apuntar a construcciones colectivas y plurales. Entonces siento que el desafío de las radios pasa por articularse con otros y otras, con otras radios y con actores, organizaciones y movimientos sociales, desarrollar acciones y experiencias en el marco de redes de comunicación. El desafío de las redes por su parte, seguramente será el de fortalecerse y crecer, para ser más incidentes, desde las estéticas y las identidades que cada una vaya modelando. Sabiendo, claro, que en todo esto siempre hay producción de sentido. Los sentidos por los que trabajamos siempre estan vinculados a la inclusión social, al protagonismo transformador de la ciudadanía, al mejoramiento de las condiciones de vida. Es decir, que la felicidad y la vida digna sean un derecho garantizado para toda la gente.
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