Comunicación para el Desarrollo (C4D) en la respuesta al Ébola. Lecciones aprendidas y retos a futuro.
En agosto de 2018 un equipo de Médicos Sin Fronteras declaró un nuevo brote de ébola en Kivu del Norte (República Democrática del Congo). Esta región es epicentro de un conflicto armado que dificulta la eficacia de la ayuda humanitaria.
Entre otras estrategias, UNICEF centró su respuesta en actividades de comunicación y movilización comunitaria, para prevenir la propagación de la enfermedad y fortalecer los sistemas de vigilancia.
Con la ejecución del programa 'Riesgos en la comunicación y participación comunitaria' (RCCE por sus siglas en inglés), se centró en tres enfoques diferentes con miras cumplir este objetivo: participación de la comunidad; diálogo comunitario y retroalimentación sistemática y regular; y espacios para la comunicación masiva.
Gracias a la cooperación y contribución de todos los aliados, se consiguió movilizar a las comunidades para adoptar comportamientos y prácticas preventivas para contener la enfermedad.
La estrategia de comunicación se enfocó en brindar la mayor cantidad de información posible acerca de las preguntas, quejas y reclamos que tenía la comunidad sobre el brote del Ébola. En primera medida se buscó la aceptación por parte de la comunidad, involucrando más a los proveedores de salud en la respuesta inmediata y sugiriendo que el equipo de RCCE explorara más formas de vincular a los movilizadores sociales y proveedores de salud durante las actividades de alcance humanitario.
De igual manera se hizo un trabajo de sensibilización para eliminar el estigma que existe contra las personas que han sobrevivido a la enfermedad, una vez que regresan a sus comunidades. Se crearon mensajes acerca de cómo estar preparados en las provincias y países del área de influencia, así como para mejorar la coordinación entre los socios, con el fin de entregar más explicaciones en torno a la enfermedad, su tratamiento y prevención.
A través del diálogo con las comunidades se creó una red de "seguridad y vigilancia" sobre el virus, haciendo rastreo de contactos y generando mecanismos de retroalimentación.
Se trabajó de la mano con los jóvenes y con líderes comunitarios y políticos, quienes se acercaron a la comunidad con los mensajes de asistencia humanitaria, y a la vez fueron receptores de las quejas, rumores y solicitudes de las personas afectadas.
Salud, conflicto,crisis humanitaria, comunicación
Los desafíos a los que se enfrentó el equipo de UNICEF en la crisis que desencadenó el nuevo brote de Ébola en Kivu del Norte giraron en torno a aspectos como la inseguridad, debido al tema del conflicto que dificulta las acciones de respuesta. El gobierno a través de las elecciones desvía la atención sobre la emergencia; una desconfianza generalizada por parte de las comunidades con los sistemas de salud, ongs, militares, gobierno, etc.; personas no profesionales ofreciendo ayuda médica; retrasos en la entrega de reportes de enfermos de las comunidades y mitos existentes respecto a la transmisión del ébola (por frutas, animales, conjuros), dudas sobre las vacunas y preocupaciones acerca de las prácticas de entierros, entre otras.
Sin embargo, los desafíos se redujeron al mínimo y el proyecto dejó varias lecciones aprendidas y aprendizajes: RCCE presente en todos los pilares de respuesta; los socorristas deben tener en cuenta las consideraciones de la comunidad siguiendo los principios de rendición de cuentas a las poblaciones afectadas; y finalmente, ir más allá de los mensajes con un rol proactivo de comunicación y compromiso.
Taller Regional De las palabras a la Acción “ Brote de Ébola - Aprendizajes y Desafíos ", realizado del 30 de octubre al 1 de noviembre de 2018, en ciudad de Panamá.
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