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Eficacia de una intervención para facilitar la implementación de políticas y prácticas de alimentación saludable y actividad física en los servicios de cuidado infantil: un ensayo controlado aleatorio

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El estudio fue realizado por los investigadores Jannah Jones, Meghan Finch, Christophe Lecathelinais, John Wiggers, Josephine Marshall, Maryann Falkiner, Nicole Pond, Sze Lin Yoong, Jenna Hollis, Alison Fielding, Pennie Dodds, Tara Clinton-McHarg, Megan Freund, Patrick McElduff, Karen Gillham y Luke Wolfenden, del Hunter New England Population Health, Hunter Medical Research Institute y la universidad de Newcastle, en Australia. Su propósito fue el de controlar el sobrepeso y la obesidad en los niños, la cual puede causar enfermedades cardiovasculares, diabetes y ciertos tipos de cáncer.

La falta de actividad física y la mala alimentación son comportamientos riesgosos que se comienzan a adquirir a temprana edad. Algunos estudios encontraron que menos del 60% de los centros de cuidado infantil tenían políticas definidas, por escrito, sobre la actividad física en niños y menos del 17% recomendaban dietas con base en vegetales.

El objetivo principal de este estudio fue el de evaluar la efectividad de una intervención para aumentar la implementación de políticas y prácticas de alimentación saludable y actividad física, en centros de servicios de cuidado infantil.

El estudio también buscó determinar si la intervención fue efectiva para mejorar la ingesta alimentaria de los niños y aumentar los niveles de actividad física infantil mientras asistían a la guardería.

Methodologies

Se desarrolló un ensayo aleatorio controlado, a partir de grupos paralelos, con una muestra de 128 servicios de cuidado infantil en la región de Hunter, en New South Wales, Australia. En el grupo de intervención, las estrategias se implementaron durante 12 meses e incluían el soporte a un staff de apoyo, con entrenamiento, procesos de concientización, visitas académicas, herramientas y recursos, monitoreo y retroalimentación, así como otras actividades de comunicación.

Los participantes del grupo de control recibieron tres notificaciones, al el comienzo, en el medio y al final de los 12 meses. Estas notificaciones contenían información sobre nutrición y actividad física. 

El resultado principal que se buscó con el estudio fue el incremento en la cantidad de servicios de cuidado infantil con implementación de políticas y prácticas de alimentación saludable y actividad física, que son las siguientes:

1. Presencia de políticas escritas de nutrición y actividad física.

2. El monitoreo personal de las loncheras de los niños contra las pautas nutricionales escritas y el suministro de retroalimentación a los padres cuando se incluye un alimento no conforme.

3. Suministro a los niños de solo agua o leche reducida en grasa.

4. Modelamiento por parte del personal, siendo físicamente activo y con alimentación saludable todos los días.

5. Proporcionar indicaciones y comentarios positivos al personal para fomentar la actividad física y la alimentación saludable todos los días.

6. Actividades de desarrollo de habilidades físicas guiadas por adultos todos los días, a por lo menos el 75% de los niños.

7. Restricción del tiempo sedentario semanal frente a la pantalla.

Los resultados se recopilaron mediante encuestas telefónicas con supervisores nominados y líderes de salas, al inicio del estudio e inmediatamente después de la intervención.

Los resultados secundarios del estudio incluyeron las diferencias entre grupos en la ingesta dietética del niño, esto es, el número de cantidades consumidas por los niños, de cada grupo alimenticio, dentro de la Guía Australiana de Alimentación Saludable. Así mismo, se incluyó la actividad física infantil, representada en la proporción de niños dedicados al sedentarismo, caminando o con actividad física muy activa, evaluados mediante observación de seguimiento a una submuestra al azar de 36 servicios de cuidado infantil.

Practices

En cuanto al objetivo principal del estudio se encontró que en general, no hubo diferencias significativas entre los grupos en la proporción de servicios que implementan todas las políticas y prácticas de alimentación saludable y actividad física.

En relación con el grupo de control, una proporción significativamente mayor de los servicios del grupo de intervención informaron tener una política escrita de nutrición y actividad física y proporcionar actividades de desarrollo de habilidades fundamentales de movimiento  guiadas por adultos.

Hubo también una diferencia significativa favorable en el grupo de intervención en el promedio de hábitos y políticas de alimentación saludable y actividad física implementados a lo largo del tiempo.

Tampoco se dieron diferencias significativas entre los grupos en relación con los objetivos secundarios del estudio, esto es,  la ingesta dietética del niño y la actividad física infantil.