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Discriminación, el síntoma más doloroso del VIH sida

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Discriminación, el síntoma más doloroso del VIH sida


Activista ecuatoriano visita el país para apoyar la campaña Vive y deja vivir

"El mal que padece". La frase que había sido utilizada en un medio de comunicación giraba, molestosa, durante toda la entrevista. "Yo no padezco ningún mal", enfatizó Eduardo Pérez(*). "Tengo un virus que recorre mi cuerpo, pero no creo que sea maldad o bondad". Este activista ecuatoriano por los derechos humanos es uno de los 2.000.000 de adultos y niños que viven con el VIH sida en Latinoamérica y el Caribe.El estigma y la discriminación hacia estas personas se infiltra en todos los sectores de la sociedad. A veces de manera muy cruel, como cuando son despedidos de sus trabajos o echados de instituciones de enseñanza, otras muy sutilmente, a través de una palabra. Sidosos, enfermos, infectados, son términos que aun dichos sin mala intención, estigmatizan y contribuyen a crear mayor tabú en torno al tema. La única forma de realizar progresos contra esta epidemia es la información y la educación.

La infección tiene dos etapas. Las personas que viven con VIH sida (seropositivas) no están enfermas, pueden llevar una vida normal. Incluso aquellas que ya desarrollaron la enfermedad, con medicación antirretroviral, alimentación y apoyo familiar, pueden lograr que la carga viral baje a niveles indetectables. "Cuando se empieza a tener esa información, pierden el miedo. Pero normalmente nunca se habla del tema y sigue siendo un tema tabú, que no se quiere tocar", señaló Pérez.

Epidemia anónima

Actualmente 1 de cada 8.000 jóvenes paraguayos tiene VIH sida. El 80% de los casos de sida en el 2002 se dieron en personas heterosexuales. Hay 34 niños infectados con el virus. Sin embargo, el VIH sida se sigue relacionando con actividades moralmente inaceptadas, y obliga a las personas que viven con el virus, a ocultarlo. Ninguno de los activistas puede presentarse con nombre y apellido en sus países, sin sufrir las consecuencias. Incluso Pérez señaló que admite salir en medios de comunicación sólo porque está en el extranjero.

- ¿En tu país no mostrarías la cara?
- No lo he hecho. Tengo mis espacios que son con el gobierno, con los centros de referencia, con organizaciones. Pero salir en televisión, como lo he hecho aquí, no.
-¿Por qué?
-No estamos preparados. De qué te sirve tener atención integral, atención con antirretrovirales, atención con medicación con enfermedades oportunistas, si no vas a tener amigos, no vas a tener una familia ni un trabajo para poder vivir día a día. Estarías muerto en vida.
-¿Y al mostrar la cara, significa eso, perder todo?
-Por supuesto. Porque en mi país, en toda Latinoamérica, todavía se asocia el sida a los mal llamado "grupos de riesgo", se asocia con homosexuales, trabajadores sexuales, promiscuos, usuarios de drogas intravenosas, etc, pero nunca se asocia a un descuido, a una parte involuntaria. Qué culpa tiene una criatura que por transmisión vertical y desconocimiento de su madre tiene el VIH. O una esposa que no sabía de los gateos de sus maridos y es infectada. Es un tema que hay que indicar, Ahora la población de riesgo somos todos.
-¿Y cuáles son los pasos para que disminuya la discriminación?
-Primero con información. Distribuir información sobre qué es exactamente el VIH, cuáles son las fases. Decir que se puede revertir, que existen medicamentos con los que transforma en una enfermedad crónica, incurable pero con una buena vida de calidad, que los Estados han suscripto un acuerdo para proveer medicación antirretroviral gratuita a sus ciudadanos. Entonces, en ese momento empiezas a armar toda la maquinaria. Y no solo es por parte del Estado, es también por parte de la misma población civil.
-¿Cuánto tardaría en cambiar la estructura de pensamiento?
-Todo depende de las mismas personas. Mi teoría personal es que en el momento que exista una cura o una vacuna, el VIH sida dejará de ser asociado con las personas de mal vivir. Pasó así con la epidemia de sífilis. Al comienzo hubo mucha discriminación, hasta que hubo la cura.

Contra el miedo

Actividades en torno a la campaña Vive y deja vivir, promovida por Onusida y la Fundación Vencer, se desarrollan durante esta semana. En ella se enmarca la visita al país de Eduardo Pérez, miembro de asociación de Derechos Humanos Agua Buena, con sede en Costa Rica, para el monitoreo, evaluación y apoyo del acceso a medicación antirretroviral.
El estigma relacionado con el VIH sida procede de la poderosa combinación de la vergüenza y el miedo, explica el material informativo sobre la campaña. Vergüenza porque las relaciones sexuales y la inyección de drogas que transmiten el VIH están rodeadas por el tabú y el juicio moral. Miedo porque el sida es relativamente nuevo y se considera mortal.
"No es una cuestión de culpa, sino de responsabilidad. Es una responsabilidad compartida entre dos personas. Hay que empezarlo a verlo así", enfatizó Eduardo.

Logros

Valoran voluntad política

Paraguay tiene mucha mejor cobertura en servicios, medicación y voluntad política que otros países de Latinoamérica, a criterio del observador internacional Eduardo Pérez. "Lo que le hace falta es un mayor presupuesto para que la cobertura sea el 100%. En este momento está a un 50% y no por cada año, sino por 6, 7 meses. Hay discontinuidad en el tratamiento", señaló. Ayer, representantes de instituciones nacionales e internacionales involucradas a la lucha contra el sida se reunieron con la Comisión de Salud de Diputados para insistir en la necesidad de mayor presupuesto.

(*) Nombre ficticio utilizado por pedido del entrevistado para proteger su identidad en internet. En la publicación nacional nos autorizó a utilizar su nombre verdadero.

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