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La cultura del ocio como factor de cambio intergeneracional

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La cultura del ocio como factor de cambio intergeneracional


Por Rafael Martínez Cassinello.

La sociedad del ocio: claves de una nueva cultura.
La presente comunicación, se enmarca dentro de una primera aproximación teórica, de un proyecto más amplio concedido por el CIS, que se encuentra ahora mismo en curso, con título La cultura del Ocio como factor de cambio intergeneracional.

El advenimiento de la sociedad post-industrial, tal y como define Bell, ha traído parejo no sólo la preeminencia del sector servicios como sistema productivo, sino también otros elementos colaterales como consecuencia lógica de éste cambio social y cultural en el contexto de las sociedades altamente desarrolladas: el ocio sería uno de ellos. En este contexto se inscribiría el estudio sobre el cambio en los valores y su vinculación al ocio, a través del análisis intergeneracional, en esquema de Jóvenes y Adultos. En un país como España, donde se ha vivido una tendencia social marcada por el cambio social, (modernización, surgimiento de la sociedad post-industrial), a un ritmo vertiginoso.

Convendría precisar que únicamente se puede hablar de sociedad del ocio en el contexto de la sociedad post-industrial, es en la sociedad industrial donde se institucionaliza fruto de su segregación del tiempo dedicado al trabajo, ya que en las civilizaciones más antiguas que se conocen tanto el trabajo como la diversión formaban parte del ritual a través del cual los hombres buscaban la comunicación con los espíritus de sus antepasados (Dumazedier, 1975:402). Dumazedier considerando que el ocio tiene unos rasgos característicos de la civilización nacida de la revolución industrial, escribe que antes de ésta no se puede hablar de ocio, ni siquiera del tiempo liberado del trabajo, sino sólo de tiempo desocupado y de ociosidad (Dumazedier, 1968).

Por tanto, es en la sociedad industrial cuando se produce la separación entre trabajo y ocio, elevando a este último a categoría social, para que en la actualidad, la sociedad post-industrial la haya convertido, progresivamente, en un principio angular de la cultura occidental y contemporánea. La sociedad industrial está centrada en el trabajo, y en la sociedad post-industrial cobra mayor importancia el ocio.

El ascenso de los valores de ocio dentro del marco del postmaterialismo plantea incógnitas en tanto en cuanto los valores ligados al trabajo, como la racionalidad instrumental y la eficiencia, han ocupado un papel central en las sociedades modernas, mientras que el ocio ha sido percibido habitualmente, más como un privilegio que como un derecho. A lo largo del presente trabajo, se pretenderá aclarar, qué es lo que queda del hace décadas pregonado advenimiento de la sociedad del ocio dentro de las actuales tendencias del cambio de valores.

Tal y como considera uno de los pioneros de la Sociología del Ocio, el ocio es un fenómeno exclusivo de la moderna sociedad industrializada que lleva el acortamiento de la semana laboral, el trabajo de lunes a viernes, y al gran poder de compra de las masas, el ocio ha pasado a ser una esfera significativa de la vida. (Dumazedier,1968).

En el último estudio realizado por la Fundación Santa María, se afirma que el ocio tiene su reflejo concreto en la cotidianidad, ha perdido el carácter sagrado de antaño y ha penetrado en nuestras vidas en forma, por ejemplo, de medios de comunicación a la conquista de las masas. El individuo, en esta nueva tesitura, vendría a convertirse en el nuevo homo ludens. (Laespada-Salazar:1999,360).

En este sentido, el ocio se convierte en tiempo complementario del trabajo, en valor deseado como autosatisfacción o autogratificación y en posibilidad de ejercer el consumo, con un consiguiente auge de los negocios relacionados con la recreación, posteriormente el turismo, etc. (Laespada-Salazar: 1999, 360).

Entre las concepciones sociológicas del ocio, convendría destacar, por un lado la idealizada-burguesa (término acuñado por Munné), que destaca la capacidad del ocio para crear un nuevo tipo de persona y de sociedad, y por otro la concepción crítica-marxista que desconfía de la capacidad liberadora del ocio, atribuida por los idealistas, denunciando la distorsión del capitalismo en este ámbito. Como síntesis de ambas posturas, partimos de un reconocimiento del carácter potencialmente liberador y espontáneo del ocio, pero sin ignorar su marco social e histórico. (Munné: 1980).

Como parte integrante del sistema social, las actividades que sustentan al ocio, plantean problemas de estratificación social, ya que estas actividades al ser un espejo en el que se refleja la estructura social como un todo, reflejará desigualdades e inconsistencias que hay que explicar en términos de desigualdad de oportunidades sociales. Esta tesis es suscrita por Gil Calvo, al afirmar que la cultura no es más que un reflejo de la estructura social, el actuar sobre la cultura de muy poco servirá, si no se actúa en la estructura social. (Gil Calvo:1985,267).

El desarrollo de las sociedades contemporáneas, industrializadas y urbanizadas, han ido creando las condiciones estructurales que han conducido a una explosión del ocio y de las actividades que los sustentan. La oferta se ha diversificado por razones de preferencias personales y estilos de vida.

Ocio y estilos de vida.
Según defiende Bourdieu, las diversas formas en que los individuos organizan sus vidas personales, representan una forma social diferenciadora que moldea la sociedad de manera más relevante que la estructura de clases. Por tanto, la estructura de una sociedad queda conformada por los estilos de vida que en ella se pueden identificar y por la presencia de los segmentos sociales que se organizan alrededor de cada estilo de vida. Cada uno de tales estilos de vida manifiesta sus preferencias sociales que se revelan entre otros a través de la moda, prácticas de ocio y actividades relacionadas con los viajes y el turismo (Bourdieu: 1991).

Por tanto, a través del concepto de estilo de vida, se trata de asumir la influencia de las ideas, los deseos y las imágenes, y no sólo de los factores socioeconómicos, hacia los comportamientos de la vida cotidiana. La dinámica del proceso de individualización de nuestras sociedades. (con la búsqueda de una identidad distintiva, de la diferencia), ha propulsado el concepto que se considera como la resultante global del sistema de valores y actitudes de un individuo, de sus actividades y de sus comportamientos de consumo. A su vez ha posibilitado la proliferación de estilos de vida. Los jóvenes, en mayor medida que los adultos, ya no se obligan a un único estilo de vida, experimentan y cambian de estilos, se corrobora a través de la expresión ¿de qué vas?. Esta particularidad constituye una de las principales aportaciones de la postmodernidad. (Orizo:1999,62-ss)

El descubrimiento de estilos de vida manifiesta que, unido al proceso general de revalorización y de nueva jerarquización del tiempo de ocio (habiéndose transformado en tiempo central de nuestra sociedad ), se desarrollan que quiebran la uniformidad cultural, dando lugar a estilos de vida ociosa autónomos, por medio de los cuales el individuo puede reafirmar su autodeterminación personal y grupal en el marco del ocio como tiempo central. Esta nueva sociedad del ocio que están marcando y fomentando un estilo de vida y una ciudadanía del tiempo libre en las sociedades modernas, peculiaridades que se presentan como distintos procesos en los que se están agudizando y reformando en los últimos años y que apuntan los rasgos definitorios del ocio y de la vida social del futuro. (Ruiz:1994,1889 y ss.)

a) Democratización y generalización. La extensión del ocio a todas las capas sociales y a todo orden, ya sea de edades, sexo, condición o clase social se convierte en una reivindicación generalizada para cualquier persona que reclama su espacio y tiempo dedicado a otras actividades que en principio le supongan algún tipo de satisfacción. Esta idea está acompañada de un conjunto de lemas y cacareadas consignas entre las que podríamos destacar: "Deporte para todos", "educación física escolar", "democratización de la cultura", "equipamientos públicos colectivos"...

b) Diversificación e individualización. Como consecuencia de la democratización del ocio hacen su aparición nuevas prácticas y actitudes que conducen a la segmentación de las formas de ocio con las que algunos grupos se identifican a sí mismos. La diversidad de estilos de vida y de opiniones, característica de la sociedad actual, se manifiesta y lleva consigo la multiplicación de los tipos de ocio, llegándose a particularismo personales. Las actividades de tiempo libre de mayor calidad, minoritarias y prácticamente exclusivas, es decir, aquellas que responden a necesidades individuales, son las que reportan más satisfacción, como medio para escapar de la rutina diaria y monotonía cotidiana.

c) Familismo y doméstico. En términos generales estamos presenciando un doble proceso cultural en el que la familia ha perdido gran parte de sus funciones históricas, pero que al mismo tiempo está recuperando un puesto de importancia excepcional como marco para el tiempo de ocio. Este proceso lo ha reforzado grandemente la oferta y el disfrute del ocio cada vez más dirigido hacia el marco hogareño. Así, actividades tales como recrearse en un espectáculo deportivo sentado tranquilamente en el salón de la casa, o practicar las aficiones favoritas como el bricolaje, coleccionismo, punto de cruz etc. en la buhardilla o en la sala de estar de la vivienda familiar, se han visto reforzadas por la amplia propuesta televisiva, revistas especializadas de todo tipo...

d) Dualización y radicalización. El tiempo libre se va configurando en nuestras sociedades en dos grupos bien diferenciados, por un lado, aquellos colectivos con gran cantidad de tiempo disponible (parado, jubilados...) pero con escasos recursos o motivación, y por otro lado, aquellas minorías que poseen los niveles educativos y los recursos para disfrutar de un ocio activo, pero que no disponen del tiempo necesario. Esta separación comporta formas distintas y diferencias en el consumo cultural que gozan un grupo y otro, los primeros se ciñen a la oferta audiovisual de los medios de comunicación de masas en el espacio del hogar, mientras que los segundos asisten a espectáculos de todo tipo, salen a comer y a cenar, buscando los espacios al aire libre y abiertos.

e) Especialización y burocratización. Como reflejo de la especialización en el trabajo se está produciendo un efecto de profesionalización y elitismo en las prácticas de actividades de ocio. Existen personas que se convierten en verdaderos expertos de aquella ocupación que empezó a ser una mera afición, hecho que se refleja en la oferta de revistas con un grado de especialización altísimo, en la aparición de tiendas dedicadas a cubrir las demandas de individuos con entretenimientos muy particulares y concretos.

f) Tecnologización y globalización. Las nuevas tecnologías del ocio, por su parte, abren la perspectiva de servicios y prestaciones que pueden llegar a un número creciente de personas, ofreciendo posibilidades de uso hasta hace poco tiempo inimaginables. Ahora es fácil jugar a determinado video-juego teniendo de compañero a personas de distintos países, y en un futuro no muy lejano visitar virtualmente los lugares más exóticos del mundo sin salir de casa.

g) Cuantificación y competitividad. Los deportes modernos padecen la tendencia a la cuantificación, más que ninguna otra actividad de ocio, cada acción, esta medida en función de una marca o una meta que hay que alcanzar. El sociólogo García Ferrando describe esta situación con el siguiente ejemplo "el modesto jogger corre con zapatillas que llevan incorporados unos chips que miden el número de zancadas, su frecuencia y su amplitud" (Cfr. Ruiz, 1994: 1893).

En definitiva se puede sustentar que el desarrollo de la cultura del ocio tiene su explicación en el contexto de la plena vigencia de la noción de estilo de vida en las sociedades post-industriales. Siguiendo el concepto de habitus de Bourdieu, las pautas de ocio (actividades relacionadas con la diversión, con el disfrute del tiempo libre), conforman estilos de vida en conexión con otras prácticas culturales (Bourdieu: 1991).

Ocio y dinámica intergeneracional.
Tras haber efectuado una aproximación inicial a los estilos de vida, cabría ahora poner en relación este término, con el objeto central del presente trabajo: el ocio como factor de cambio intergeneracional. Por cambio intergeneracional, se entiende las diferencias existentes entre jóvenes y mayores. Las diferencias de jóvenes y adultos a la hora de conformar estilos de vida a través de prácticas relacionadas con el ocio, han logrado ocupar un lugar central en la formación de la identidad social de las personas.

La juventud española supone hoy un 25% sobre el total de la población (en términos absolutos, 9.681.264) (INE: 1991).Los jóvenes españolesii valoran tienen unos valores más cercanos al ocio respecto a los adultos, cuya centralidad gira más en torno al mundo del trabajo.Existen indicios de un cambio de valores en torno al trabajo y al ocio que puede llegar a comprobarse a través del estudio de la dinámica intergeneracional de los españoles, esto es, a través del estudio comparativo de los jóvenes con frente a la generación predecesora, se puede apreciar el surgimiento de valores vinculados al ocio. Los jóvenes españoles consideran que trabajar para vivir es una necesidad, optarían por no trabajar si no tuvieran que hacerlo, o estimando que el trabajo es como un mero contrato comercial. La motivación del trabajo se produce en las edades adultas y sólo en las generaciones mayores es en donde constituye un elemento central en la animación y realización de los individuos, en su desarrollo personal (Orizo:1996,343-ss).

Tal y como suscribe Gil Calvo, es la juventud la clientela privilegiada de la cultura de masas (excepción hecha de la televisión, que alcanza a todas las edades (...) (Gil Calvo, 1985:129), en este sentido, se puede llegar a considerar a los jóvenes, como los abanderados de la postmodernidad. La postmodernidad no alienta las concepciones con vocación de totalidad ni tal como de ha referido con anterioridad, los estilos de vida con intención de permanencia.

Esta argumentación en torno al consumo de masas, aparece en similares términos en Orizo, al encontrar que los jóvenes de 15 a 24 años se presentan como los adalides de un consumo puro, con una internalización del modelo de la cultura de consumo mucho más profunda que la de los adultos. Son los que en mayor proporción comprarían productos de lujo, gastan más de lo que tienen, obedecen a sus sentimientos y emociones a la hora de comprar algo, tienen menos en cuenta la utilidad del producto, les encanta ir de compras, estás más orientados hacia las marcas, (...). Con esta referencia (no con la del trabajo) es con la que se asimilan al sistema económico y con la que se socializan en un primer modelo económico (Orizo:1996, 299-ss).

Los ejercicios de consumo, continua suscribiendo Orizo, sirven para el ensayo de los estilos de vida, para la puesta en práctica de orientaciones y la innovación, que "compensan" comportamientos de control del riesgo real, mientras se fortalecen las cautelas y las reservas ante la vida real (Orizo:1996, 300).

Tal y como muestran los resultados del estudio realizado por el CIS en convenio con el INJUVEiii, los jóvenes españoles valoran el tiempo libre como un aspecto fundamental en sus vidas, por encima del trabajo, de manera que muestran un mayor grado de satisfacción en la forma en que disfrutan de su tiempo libre (87%), que de su trabajo o estudios (65 y 60% respectivamente) (CIS: 1999, 4). En este sentido se expresan, cuando se les pregunta sobre la contraprestación que más valorarían de un empleo, el 46% se decanta por aquel que le permita tener tiempo libre. (CIS: 1999, 10).

En el estudio llevado a cabo por el Instituto de la Juventud en 1991, dirigido por Martín Serrano, se observa una vertiente socializadora por parte de los jóvenes. La salida de los amigos a contextos de ocio alejados del espacio doméstico resulta, en el estudio diacrónico acometido con material que data de 1960 a 1990, a partir del año 1974 hasta la actualidad, el motivo que sigue reclamando los más importantes gastos en el capítulo de ocio. Por ello Muñoz concluye que los jóvenes de las dos últimas décadas comparten entre sí una elevada inversión en un tipo de ocio basado en las relaciones grupales de presencia.

Esta conclusión, también es suscrita a través del último informe de Juventudiv, en los últimos resultados obtenidos. Se aprecia que los jóvenes españoles prefieren aquellas opciones que implican salir del entorno familiar: salir o reunirse con amigos es la opción más valorada. Esta vertiente de sociabilidad cabe interpretarla como que los jóvenes, en una intensa búsqueda de sus propios espacios de socialización alejados de las indiscretas miradas de los adultos, intentan alejarse del núcleo familiar, buscando cobijo en el grupo de iguales, en la pandilla o la cuadrilla. A prácticamente el 98% de los jóvenes encuestados le gusta salir con sus amigos; resulta sorprendente la homogeneidad de esta tendencia. Otras opciones que tienen lugar fuera del ámbito doméstico y que son claramente del agrado de los jóvenes son viajar, ir al cine, ir a escuchar música en directo e ir a bares o cafeterías, todas ellas con porcentajes de valoración positiva por encima del 90%. Este núcleo fuerte de actividades de ocio gira en la práctica en torno a la noche, como espacio reservado casi exclusivamente reservado para los jóvenes, con una existencia aislada y protegida respecto a la vida cotidiana. Un 65% de los jóvenes españoles salen todos o casi todos los fines de semana. Durante la noche, los jóvenes se socializan sin la estricta vigilancia de los adultos, sin sus normas y controles, se establecen vínculos interpersonales informales con un objetivo primordial: disfrutar aquí y ahora (Laespada-Salazar:1999, 361-ss).

Esta separación entre lo "intra" y lo "extradoméstico" (un segundo mundo según Muñoz), que se alude en el estudio de la Fundación Santa María, según Muñoz es un hecho consolidado y manifiesto en las prácticas de tiempo libre a principios de los noventa. Dicha separación supone la configuración de dos mundos vivenciales muy diferentes y, sin embargo coincidentes en el tiempo. (Muñoz:1994,241).

Refiriéndonos al valor concedido al trabajo por parte de los jóvenes, tal y como afirma Orizo, el trabajo consigue muy poca implicación personal de la gente, produce poco arrastre. En los resultados obtenidos a través del estudio longitudinal llevado a cabo por este autor desde 1981 hasta 1994, se aprecia una bajada progresiva en la tasa de respuesta de aquellos que encuentran cosas importantes en el trabajo. Esta menor ilusión por lo que pueda ser y ofrecer un trabajo o empleo afecta por igual afecta por igual a todos sus potenciales atributos o a las características que deban adornarlo. La relación que se establece con el trabajo, no es una relación comprometida ni apasionada. Del 90 al 94 la motivación que asciende es la del tono medio que responde a la proposición "siempre haré las cosas lo mejor que pueda, independientemente de lo que me paguen", mientras que disminuye claramente lo que es gusto por el trabajo. (Orizo:1996, 215-ss.).

En términos similares se expresa este mismo autor, al considerar que los jóvenes se distancian de los adultos en valores como la disposición de trabajar duro, la honradez. Pero superan a los adultos en una serie de dimensiones (como la alegría, el disfrute de vivir), que están presentes en la ocupación del tiempo libre y en su tejido social, aspectos que les diferencia del mundo adulto (Orizo:1999,63). Hasta que punto pueden llegar a estimar este esta dimensión, que la enajenación del uso del tiempo libre es lo más parecido a una aniquilación simbólica como sujeto: que hace decir, respecto al trabajo en días festivos, que en este caso se está "muerto". (Martín:1998,309)

La conducta más apreciada por los adolescentes, es la propia del que Gil Calvo encuentra en el play boy caracterizada por mucho tiempo libre y muchísimo dinero para invertir en él. (...) Sólo el exceso de dinero es capaz de revalorizar el exceso del tiempo libre, pero el exceso de dinero sólo puede ser resultado del exceso de tiempo de trabajo, es decir, de la escasez de tiempo libre. (Gil Calvo:1985, 129)

La espada y Salazar encuentran un equilibrio entre distracción, relajamiento y desarrollo de la propia personalidad en la alta valoración que recibe el tiempo libre y de ocio como aspecto de gran importancia en los jóvenes. (...) La calidad, intensidad y aprovechamiento del tiempo de ocio de los jóvenes no caben entenderse separados de las pautas establecidas por el grupo social en general. (Laespada-Salazar:1999, 370)

Conclusiones.
Las conclusiones a las que se podrían llegar a partir de las reflexiones del panorama expuesto son numerosas, además, de los matices y los elementos que se pueden completar desde la lectura de la extensa bibliografía señalada y la escrita en España sobre el ocio y el tiempo libre y su influencia en el ámbito juvenil. Así, haciendo un esfuerzo de síntesis y reparando en tres cuestiones especialmente sensibles en esta cuestión, cabría destacar las siguientes conclusiones:

El objeto de la presente comunicación, es ofrecer una perspectiva acerca del cambio de valores y su vinculación al ocio a través del análisis intergeneracional en España, es decir, del estudio comparativo entre jóvenes y adultos.

En primer lugar, a través del análisis comparativo de los jóvenes frente a la generación predecesora, el mundo de los adultos, habiendo utilizado diversas fuentes en las que se ha realizado un estudio de dinámica intergeneracional. A lo largo del presente trabajo se ha intentado demostrar, la mayor implantación de valores relacionados con el ocio por parte de los jóvenes. La alta percepción que tienen de su tiempo privado, o tiempo libre, en el ámbito extradoméstico, hasta llegar a ser considerado por su segundo mundo, defendiendo por todos los medios la no usurpación de ese espacio al ser en él, donde se expresa tal y como realmente es el individuo.

En segundo lugar, siguiendo la misma lógica anterior, y tras haber acometido un análisis de fuentes secundarias bastante profundo, se ha pretendido demostrar, cómo el mundo de los jóvenes permanece muy distante del mundo laboral, sin llegar a implicarse, provocando escaso arrastre.

En último lugar, aunque en este punto convendría ser analizado en posteriores investigaciones, se aproximaría una tendencia en la que el mundo de los adultos estaría más cercano al ámbito laboral, o lo que es lo mismo, que sus valores están más allegados al trabajo.

Bibliografía.
Bourdieu, P. (1991): El sentido práctico, Madrid, Taurus.

C.I.S. (1999): Los jóvenes de hoy, Datos de Opinión, 19.

Dumazedier, J. (1968): Hacia una civilización del ocio. Barcelona, Estela.

Dumazedier, J. (1975) Ocio, en Enciclopedia de las Ciencias Sociales, Madrid, Aguilar.

Gil Calvo, E. y Menéndez, E. (1985): Ocio y prácticas culturales de los jóvenes, Madrid, Ministerio de Cultura.

Ine (1991): Censo de Población de 1991, Madrid, Fuente. INE

Laespeda, M.T., Salazar, L. (1999): Las actividades no formalizadas de los jóvenes, en Elzo, J., Orizo, F. A., Gonzalález-Anleo, J., González, P., La Espeda, M.T., Salazar, L.: Los jóvenesespañoles 99, Madrid, Fundación Santa María.

Martín Criado, E. (1998): Producir la juventud, Madrid, Colección Fundamentos nº 134, Ediciones Istmo.

Munné, F. (1980): Psicosociología del tiempo libre: un enfoque crítico, México, Trillas.

Muñoz Carrión A. (1994): Consumo y ocio, en Martín Serrano, M.: Historia de los cambios de mentalidades de los jóvenes entre 1960-1990, Madrid, Instituto de la Juventud.

Orizo,F. A. (1996): Sistema de valores en la España de los 90, Madrid, Colección Monografías, Madrid, C.I.S.

Orizo, F. A. (1999): Jóvenes: sociedad e instituciones, en Elzo, J., Orizo, F. A., González-Anleo,J.,González, P., Laespeda, M.T., Salazar, L.: Los jóvenes españoles 99, Madrid, Fundación Santa María.

Ruiz De la Olabuenaga, J.I. (Dir.) (1994): Ocio y estilos de vida, en Juárez, M. (Dir.) V Informe sociológico sobre la situación social en España, Fundación Foessa, Madrid.

Fuente:
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Rafael Martínez Cassinello
E-mail: rcassi@ual.es

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muy interesante los puntos que se toman en cuenta y la manera de explayarlos

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Es de agradecer este tipo de ensayos para un trabajo básico de universidad. Gracias!!!

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no es lo que yo esperaba deberian tener masoriginalidad con respecto a los cambios sociales

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no hay ninguna imformacion sobre lo que yo quiero

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Me ayudará a cumplir con un trabajo que me han dejado. Es puntual en el tema. MIL GRACIAS

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Le escribo por el motivo que necesitaría saber cuál de los libros y/o publicaciones de Bourdieu trata específicamente la temática "ocio cultural", debido a que no lo he podido encontrar.Más allá de mi solicitud, aclaro que me ha servido mucho su escritura para comparar y trenzar los conceptos con mi contexto argentino, ya sea desde el punto cuantitativo con los estudios estadísticos de los jóvenes españoles; como la calidad y síntesis de redacción para comprender el fenómeno paradigmático.-
atte.
estudiante UNL, Argentina.-

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