Entrevista con Amina Frense
Amina Frense trabaja como Editora General y 'commissioning editor' de la South African Broadcasting Corporation SABC. Su vinculación a esta cadena se dio después de haber cubierto en 1994, como coordinadora de edición, las elecciones que dieron inicio a la transición democrática en Suráfrica. Gracias a su experiencia en este campo, Amina tuvo a su cargo la planificación, dirección y realización de toda la programación de televisión y radio, que cubrió de las elecciones de 1999. En la SABC, ha sido además editora de noticias, temas de coyuntura política, magazines y 'talk shows'. Está así mismo encargada de evaluar, desarrollar y coordinar el entrenamiento del personal de planta y de los 'freelancers'. Hasta 1993, trabajó como productora, directora de documentales y como corresponsal para canales de la televisión pública alemana. Fue 'shopsteward' en el INPUT 2000 de Halifax.
Entrevista realizada por Enrique Patiño, redactor del periódico El Tiempo, durante el evento Televisión de Calidad, 13 - 19 de septiembre de 2000 en Bogotá, Colombia, y publicada por ese diario el 6 de noviembre del 2000.
En 1994 se abolió el apartheid en Suráfrica y el mundo celebró. Pero de las leyes al hecho había mucho trecho. El conflicto racial que comenzó en 1948 con el triunfo del Partido Nacional, cuando éste le asignó el poder a la minoría blanca y segregó a la raza negra, perseveró como si nada hubiera cambiado . Ni el odio, ni la discriminación eran fáciles de borrar de la noche a la mañana. Pero estaba la TV. También Amina Frense.
La editora general de la South African Broadcasting Corporation se sentó con representantes de todos los partidos, miró televisión pública de cada rincón del mundo, discutió con aquellos que alcanzó y llegó a un conceso conjunto: se necesitaba una televisión que ayudara "a saber quiénes éramos, qué hacìamos, a dónde íbamos como país", dice.
Así que diseñó una programación que reflejara a la nación y unión de los modelos de TV de todo el mundo en uno único para Suráfrica. " En 1994 empezamos a cambiar el modelo", señala. " La labor comenzó en el mismo canal. Dentro de la empresa abolimos las diferencias raciales y dimos a entender a todos que éramos iguales. Fue un proceso lento, pero desde adentro iniciamos el cambio agrega.
Aunque se sigue definiendo a la TV como un medio de entretención , ella la concibe más bien, como una de las maneras más útiles y rápidas para ayudar a la reconciliación. Su experiencia, para un país fragmentado por los odios como este, es invaluable.
ET: ¿Puede cambiar algo la TV?
AF: Primero decidimos qué era lo público, luego qué necesitaba ese público y entonces programamos para la gente que estaba excluída. Tenemos 5 millones de blancos y 35 millones de negros, y como los blancos tenían el poder, se crearon estereotipos. Nuestra misión fue dar a conocer la realidad: mostrar a la gente de todos lo rincones del país, hablar en sus lenguas, cerca de doce distintas, y reflejar su cultura, entonces diseñamos una programación para crear tolerancia. Claro que cambia.
ET: ¿Cómo puede la televisión unir a un país?
AF: Antes, las opiniones las tenían solamente los políticos, las personas con puestos importantes. Ahora, las dan todo tipo de personas. Es decir, ya no cubrimos sólo los eventos oficiales. Es más, cuestionamos al Gobierno a pesar de ser democrático y entendemos que la TV pública debe ser para las necesidades públicas. Nuestros programas plantean conversaciones de dos vías entre, por ejemplo, el ministro de agricultura y los campesinos que no entienden la situación en el campo; o a los patrones que explotaban y los trabajadores explotados. Tener los dos lados crea tolerancia.
ET: Eso frena los odios....
AF: Si se habla de legalización, hay que invitar a los que van a favor, en contra, a todos. Una vez se enfrentaron jóvenes que habían sobrevivido a una masacre con los policías que dispararon. No se abrazan, hay rabia, pero la gente entiende que se puede dialogar para solucionar odios, que el perdón y la justicia existen. Emitimos en once idiomas, respetamos nuestro Himno Nacional que no podía ser cantado por la raza negra y ahora se canta entre todos y en afrikaner, inglés y zulú.
ET: ¿Cómo lograr, en un país violento, que las noticias conmuevan?
AF: Las imágenes captan la atención. Pero si son sangrientas y no se quiere ser amarillista, deberían mostrarse menos imágenes y darle más contexto. La gente cambia si ve que las cosas, incluida la violencia, se repiten. Hay que contar pequeñas historias detrás de las historias. Hay que tener buenos periodistas, buenos ejecutivos y mucha ética.
ET: ¿La farándula debería cerrar los noticieros?
AF: Los programas de entretenimiento deberían tener un espacio aparte. No es buena idea mezclarlos con noticias. La nación debe entender qué es serio, qué es importante y qué duele. El entretenimiento cambia el ánimo y el desarrollo de las noticias.
ET: ¿Cómo lograr la reconciliación si existe el crimen?
AF: A veces el crimen es tan horrendo que asusta. Pero no se trata de mostrarlo y nada más. Hay que ubicarlo en la historia, en el país. Somos responsables si presentamos sólo la noticia y no la historia detrás de esa noticia. Hay que humanizarla, dar a conocer los nombres, lo que había detrás, qué podemos hacer, cómo solucionarlo y no apenas unas cifras.
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