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World Hunger: Twelve Myths
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Por lo menos 780 millones de personas no tienen lo suficiente para comer. Cada año el hambre mata 12 millones de niños en todo el mundo. ¿Por qué hay tanta hambre? ¿Qué podemos hacer acerca de esto?
Los autores de este libro afirman que "para responder estas preguntas necesitamos desaprender mucho de lo que nos ha sido enseñado. Solamente liberándonos de la manera de concebir este problema que es ampliamente divulgado a través de mitos podremos entender las raíces del hambre y ver qué podemos hacer para terminar con ella".
En la publicación se destacan los doce mitos sobre el hambre y se ilustran las razones por la cuales estas premisas no son ciertas:
Los autores de este libro afirman que "para responder estas preguntas necesitamos desaprender mucho de lo que nos ha sido enseñado. Solamente liberándonos de la manera de concebir este problema que es ampliamente divulgado a través de mitos podremos entender las raíces del hambre y ver qué podemos hacer para terminar con ella".
En la publicación se destacan los doce mitos sobre el hambre y se ilustran las razones por la cuales estas premisas no son ciertas:
- No hay suficientes alimentos para todos: Hay suficientes alimentos disponibles para proveer por lo menos 4,3 libras de comida por persona al día en todo el mundo: dos libras y media de grano, de frijoles y nueces, alrededor de una libra de frutas y de vegetales y casi una libra de carne, leche y huevos -esto sería suficiente para engordar a casi todo el mundo.
El problema es que mucha gente es muy pobre para comprar los alimentos que hay disponibles. Inclusive muchos de los "países con hambre" tienen suficiente comida para toda su población en este momento. Muchos de ellos son exportadores netos de alimentos y de otros productos agrícolas. - La naturaleza es culpable de la hambruna: Millones viven al borde del desastre en el sur de Asia, África y otras partes, porque fueron despojados de sus tierras por una minoria poderosa, y están atrapados permanentemente por la presión de las deudas o recibiendo salarios miserables. Los eventos naturales rara vez explican las muertes; ellos son simplemente el empujón final sobre el abismo. Instituciones y políticas, hechas por seres humanos, determinan quienes comen y quienes pasan hambre en los tiempos difíciles.
- Hay demasiada gente: La Realidad es que las tasas de nacimiento están decreciendo rápidamente en todo el mundo. En algunas regiones del Tercer Mundo se empieza a tener una transición demográfica cuando las tasas de crecimiento caen como respuesta a una caída en las tasas de mortalidad. Aunque el rápido crecimiento de la población sigue siendo una seria preocupación en muchos países, en ninguna parte la densidad de la población explica el hambre.
Por cada país densamente poblado y con problemas de hambre como Bangladesh, encontramos países como Nigeria, Brasil o Bolivia, donde abundantes recursos alimentarios coexisten con el hambre. Costa Rica, únicamente con la mitad de hectáreas de cultivo por persona de Honduras, tiene una expectativa de vida -uno de los indicadores de nutrición- once años superior a la de Honduras y muy cerca de la de los países desarrollados. - Más alimentos a costa del medio ambiente: Debemos estar alarmados de que la crisis del medio ambiente está disminuyendo los recursos para la producción de alimentos, pero el tener que escoger entre nuestro medio ambiente y la necesidad del mundo por alimentos no es inevitable. Los esfuerzos por alimentar a los hambrientos no están causando la crisis ambiental.
- La Revolución Verde es la respuesta:
Los avances productivos de la Revolución Verde no son un mito. Gracias a las semillas mejoradas, muchos más millones de toneladas de granos están siendo cosechadas por año. Pero enfocándose solamente en el incremento de la producción no puede aliviar el hambre porque falla en la alteración de la apretada concetración de la distribución del poder económico que determina quienes pueden comprar los alimentos adicionales.
Es por esto que en varios de los países en que los que ha tenido mayores éxitos la Revolución Verde -India, México y las Filipinas- la producción de granos y en algunos casos las exportaciones han aumentado, mientras que el hambre ha persistido y la capacidad productiva de los suelos a largo plazo se ha degradado. - Las fincas más grandes son las mas eficientes: Grandes propietarios que controlan gran parte de las mejores tierras con frecuencia dejan muchas de ellas improductivas. Sistemas injustos de producción, dejan las tierras agrícolas en manos de los productores más ineficientes. En contraste, pequeños agricultores normalmente obtienen entre cuatro y cinco veces más rendimiento por hectárea, en parte porque trabajan sus tierras en una forma más intensiva y emplean sistemas productivos integrados, y con frecuencia más sostenibles.
Sin una posesión segura, muchos millones de campesinos en el Tercer Mundo tienen poco incentivo para invertir en mejorar las tierras, hacer rotación de cultivos, o dejar tierras en descanso para favorecer la fertilidad a largo plazo. - El libre mercado puede terminar con el hambre: Desafortunadamente, la fórmula: "el mercado es bueno, el gobierno es malo" nunca puede ayudar a dirigir los esfuerzos hacia las causas del hambre. Esta posición dogmática nos lleva a pensar equivocadamente que una sociedad puede optar por uno o por otro, cuando de hecho toda economía en el mundo combina el mercado y el gobierno en la designación de recursos y distribución de bienes.
- El comercio libre es la respuesta: La fórmula de promoción del comercio ha probado ser uno de los peores fracasos para aliviar el hambre. En casi todos países del Tercer Mundo las exportaciones se han incrementado mientras que el hambre continúa e inclusive ha empeorado. Mientras que las exportaciones de soya se han incrementado en Brasil -para alimentar el ganado Japonés y Europeo- el hambre se ha ampliado de un tercio a dos tercios de la población.
- Demasiado hambrientos para poder luchar por sus derechos: Bombardeados por imágenes de personas pobres, muy débiles y pasando hambre, hemos perdido de vista lo obvio: para aquellos con pequeños recursos la simple supervivencia requiere de un esfuerzo tremendo. Si los pobres fueran verdaderamente pasivos, muy pocos de ellos podrían sobrevivir.
- Más ayuda de los EEUU ayudará contra el hambre: Casi todas las ayudas de los EEUU trabajan empeorando el hambre. La ayuda extranjera únicamente puede reforzar, y no cambiar, el "statu quo". Donde los gobiernos responden únicamente a las élites, la ayuda de EEUU no solo falla en alcanzar a las personas con hambre, también soporta las propias fuerzas que están trabajando en contra de ellos.
- Nosotros nos beneficiamos de su pobreza: La más grande amenaza al bienestar de la gran mayoría de estadounidenses no es el avance del hambre pero sí el continuo despojo de los hambrientos. Los bajos salarios -tanto en los otros países como en EEUU- pueden significar bananos, camisetas, computadores y comidas rápidas más baratas para muchos estadounidenses, pero de otra forma en EEUU se paga un precio muy alto por el hambre y la pobreza.
- ¿Restringir la libertad para acabar con el hambre? No hay razón teórica o práctica para que la libertad, asumida para significar libertades civiles, sea incompatible con terminar con el hambre. Examinando el mundo, no vemos correlación entre el hambre y las libertades civiles. Sin embargo, una estrecha definición de libertad -el derecho a la acumulación ilimitada de propiedad productora de riqueza y el derecho a utilizar esa propiedad de cualquier manera que a uno le parezca- está en conflicto fundamental con la tarea de acabar con el hambre.
Languages
Inglés
Number of Pages
288
Source
Tomado del sitio Web de Periodismo Social.
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