La Campaña CRIS - Construcción de una diplomacia ciudadana
Por: Víctor van Oeyen
Coordinador del departamento de investigación de ERBOL-ALER
Ponencia en Encuentro de ALAI
Introducción
Antes de comenzar una breve exposición sobre lo que es y lo que queremos lograr mediante la Campaña CRIS, quiero expresar nuestro agradecimiento y reconocimiento, a nombre de ALER, la Asociación Latinoamericana de Educación Radiofónica, y por supuesto a nombre de la misma CRIS, por la oportunidad que está generando ALAI para discutir esta temática, tan fundamental para el presente y para el futuro de la comunicación en el mundo en general y en especial para América Latina.
Digo "en especial para América Latina" porque ha sido este continente donde se han construido más ‘utopías concretas', experiencias alternativas en prácticas y modelos de comunicación, que en otros continentes. Cuando Alfonso Gumucio Dagrón recibió la tarea de la Fundación Rockefeller de hacer un mostrario de 50 ‘historias de comunicación participativa para el cambio social' , quiso una mayor proporción de otros lados, pero terminó por incluir una proporción del 50% de experiencias de América Latina.
Tal como explicó el maestro Antonio Pasquali , estas utopías concretas, en el sentido de ‘instancias negadoras de situaciones reales', (y me refiero a la presencia hegemónica de grandes medios que consolidan el sistema dominante) han sido múltiples. Según Pasquali éstos utopías concretas han fracasado frente a la ideología dominante y en gran parte tiene razón. Podemos mencionar en este contexto el asesinato del informe Mc Bride, el debacle de las políticas nacionales de comunicación en los años 70, o los experimentos frustrados de colectivización de los medios en el Perú. O podemos ratificar, como lo demuestra un estudio reciente que hemos realizado en 12 países de América Latina, que se identifican grandes déficits en cuanto a la vigencia y la incidencia actual del movimiento de radios populares y comunitarias. Además podemos observar que la televisión comunitaria cumple un papel marginal y que la comunicación alternativa, en general, no ha logrado aportar suficientemente al avance de la integración de nuestros pueblos en este continente, que, según Jesús Martín Barbero, puede ser considerado como un gran laboratorio de identidades colectivas. En otras palabras, estas utopías concretas no han podido formar un contra-sentido sólido frente al modelo socioeconómico y mediático dominante.
Si bien este panorama sombrío es cierto, al mismo tiempo constatamos que América Latina ha gestionado aportes fundamentales en el campo de la comunicación, por comenzar con el pensamiento y las prácticas de educación popular de Paulo Freire, que han inspirado cambios radicales en el pensamiento y en las prácticas educativas, más allá que el continente. Pero también, aparte del papel histórico que han jugado, en este momento están funcionando centenas de radios populares y comunitarias en todos los países latinoamericanos, con –todavía- poca incidencia en lo nacional y lo continental, pero con un papel creador de comunidad (muchas de ellas asociadas en asociaciones como Amarc y Aler). Al mismo tiempo funcionan agencias de noticias alternativas (como Alai, Rits, Recosur, Pulsar), existen formas creativas del uso de las nuevas tecnologías de información, (como por ejemplo los Telecentros en el Perú, el Programa TICs en Bolivia, o la Red Quiechua Satelital de Alred), existen experiencias iluminadoras y avances concretos en las luchas colectivas por legislaciones que exigen espacios públicos para medios comunitarios (por ejemplo en Chile, Argentina, Colombia, Guatemala, México). Todas estas experiencias, y muchas más, son apoyadas y seguidas críticamente por grandes intelectuales e investigadores comprometidos con la búsqueda de otras formas de comunicación, que colocan al ser humano al centro de su razón de ser.
Este patrimonio comunicacional de América Latina, con todas sus deficiencias, es una fuerte razón para preocuparnos profundamente sobre el desarrollo del mundo de la comunicación, donde la idea de ‘ciudadanía' se reduce cada vez más a la idea de ‘consumo'. Este patrimonio cultural, que, aunque débil, está en permanente construcción y nos muestra múltiples caminos por donde avanzar, debe motivar, en nuestras plataformas ciudadanas y comunicacionales, a una defensa de lo construido y a una lucha por edificar mucho más (o re-ingeniar radicalmente) lo que está deficiente.
En este contexto debemos analizar el surgimiento de la sociedad de la información, o como dice Manuel Castells, la Sociedad Informacional: los procesos y los mecanismos de información y de comunicación se han convertido en sus ejes organizadores centrales: la economía, la cultura y la sociedad en general no pueden ya ser imaginadas sin ellas.
La pregunta del millón frente a este fenómeno, es: sociedad informacional ¿para qué desarrollo y para el desarrollo de quién? ¿En función de qué proyecto de sociedad estará este desarrollo? ¿Quiénes se beneficiarán de sus indudables potencialidades? ¿Quién toma decisiones y dirige el proceso? ¿Cuáles son los valores morales que se aplicarán y quienes los definirán?
La construcción de la Sociedad de la Información, a juicio de CRIS, debe permitir y ayudar a hacer una sociedad inclusiva, que sostenga y fortifique la dignidad humana y los derechos humanos. La comunicación es, o debería ser, un derecho humano universal, que sustenta y está al servicio de todos los demás derechos humanos. Por lo tanto, la emergencia de la Sociedad de la Información debe extender y fortificar este derecho fundamental en beneficio de todos y de todas.
Para ver el texto completo, oprima acá.
Fuente:
Página de CRIS
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