Proyecto de Comunicación para la Reconstrucción Democrática en el Eje Cafetero
Autor: Ricardo Corredor
Texto completo:
Creo que es justo empezar por hablar de la dimensión de lo que pasó en el eje cafetero, a pesar de que muchos fuimos testigos de lo que pasó creo que no hay tanta claridad en el país de la dimensión de lo que allí sucedió.
El 25 de enero de 1999 un terremoto sacudió 28 municipios del eje cafetero, localizados en 5 departamentos, estamos hablando de la zona centro occidental del país. La magnitud de la tragedia no tenía antecedentes en el país, eran 450.000 personas afectadas de manera directa, 14.000 viviendas que fueron destruidas totalmente y más de 80.000 viviendas que fueron afectadas de una manera u otra; la mayor parte de la infraestructura pública de servicios como acueductos, redes de teléfonos, centros escolares, hospitales, fueron afectados dramáticamente, así como muchas sedes productivas, beneficiarios de café, almacenes, fábricas. La CEPAL hizo un cálculo de los daños del terremoto y dijo que había sido más o menos 2.1 billones de pesos que son más o menos el 1.5 del producto interno bruto del país en ese año, en dólares es algo así como 1 billón de dólares. El Gobierno tenía entonces un reto de proporciones enormes, básicamente por dos razones, uno porque la manera como se había actuado en situaciones de emergencia antes en el país había generado un problema de prestigio, el país tenía un recuerdo bastante malo de la intervención del Estado y había muy poca credibilidad en las instituciones responsables de estos asuntos; y por otro lado el reto consistía también en que este es un país que en ese momento y aún hoy cuenta con niveles de corrupción del Estado que hacían que los riesgos en la capacidad pública fueran puestos en escena, el país no parecía estar dispuesto a aceptar más corrupción en el manejo de los recursos de la reconstrucción. Sobre estas circunstancias y muchas otras el Gobierno decide crear un ente que se llama El Fondo para La Reconstrucción Social y Económica del Eje Cafetero FOREC, que es un modelo de gestión que ha sido bastante reconocido a nivel internacional por la manera como se trabajó.
Es un modelo que puso en marcha el gobierno y que buscaba, por un lado proteger la inversión pública de la corrupción, pero también buscó comprometer al sector solidario en la construcción de bienes públicos y en el manejo de los recursos destinados a la reconstrucción, no sólo física, sino también social y cultural de la región. Esto es muy importante porque lo que el FOREC hizo fue dividir la zona afectada en diferentes territorios y cada territorio se le asignó a una organización de la sociedad civil, a una ONG, a una Universidad, o a Cámara de Comercio, la Federación Nacional de Cafetero reconstruyó toda la zona rural, por ejemplo; y estas organizaciones fueron las responsables de manejar todos los recursos necesarios para reconstruir la zona que les habían asignado, y en la medida que eran organizaciones que no estaban inmersas dentro del esquema del clientelismo, ni de la politiquería local, tenían un compromiso de garantizar transparencia en el desarrollo de las obras y los proyectos. Las obras y los proyectos que se hacían en el eje cafetero eran concertados con las comunidades y con el gobierno local y se ponían en un documento que llamaban Plan de Acción Zonal, que era como la bitácora de todo el proceso de reconstrucción de cada territorio asignado.
En la medida en que llegaron 28 o 29 organizaciones a encargarse de la reconstrucción esto generó una amplia y en muchos casos atomizadas gama de interlocutores para los afectados; entonces los afectados tenían por un lado la gerencia zonal, por otro lado el gobierno local, el gobierno nacional, entidades internacionales, ONGs internacionales. Y en la medida en que los dineros no iban a ser manejados ni repartidos por los actores tradicionales como los concejales, los alcaldes, los ediles, la mayoría de la clase política de la región se vio amenazada y desplazada, generada entre la clase política en general mucho malestar en este esquema que adoptó el gobierno. Esto generó muchas tensiones que marcaron de manera fundamental el proyecto de comunicación que voy a exponer.
El proyecto de reconstrucción del eje cafetero no puede ser entendido por fuera de este contexto, no sólo el contexto de actuación del gobierno, sino también en el contexto de la crisis que vivía la región como causa de la crisis que vivió todo el sector cafetero. El proyecto estaba inscrito dentro del esquema del FOREC, y de hecho lo que el FOREC hizo fue invitar a una ONG, Viva la Ciudadanía, que fue con la que yo trabajé y en la que trabajó Juan Camilo Jaramillo que asesoró el proyecto, a presentar una propuesta de cómo hacer este proyecto de comunicación para la reconstrucción, nuevamente por una colaboración entre la sociedad civil y el estado.
Viva la Ciudadanía a partir de la experiencia de la Fundación Social y con la asesoría de Juan Camilo Jaramillo y las reflexiones sobre la comunicación pública que él trabaja, lo primero que hace es un taller en la región para diseñar el proyecto; la primera reflexión es que quienes han sido afectados conocen mucho más de lo que está pasando que las organizaciones, que si bien Viva la Ciudadanía había tenido presencia en la región no había estado de manera permanente en la región; entonces se realizó un taller en la ciudad de Armenia, que fue la ciudad más afectada, que reunió un grupo de variadas personas que básicamente habían estado vinculadas con procesos de comunicación durante la primera fase de emergencia y estabilización después de un terremoto, una catástrofe; es importante advertir que este es un proyecto que no está pensado para los primeros 6 meses que vienen después de una catástrofe, sino para después; las acciones en comunicación que tienen que hacer para las situaciones de emergencia, digamos una o dos semanas después de una catástrofes de este tipo son de naturaleza muy distinta a lo que yo voy a exponer.
Se reúnen un grupo de personas de instituciones públicas y privadas, medios masivos y comunitarios, experiencias personales, de gente que había estado trabajando en procesos en los albergues temporales que se habían establecidos, y si bien Viva la Ciudadanía lidera el proceso, realmente el proyecto, su diseño básico fue fruto de una discusión colectiva; y la primera discusión de este taller que se hizo en el mes de mayo, cuatro meses después de sucedido el terremoto, era que existían en los albergues temporales un alto nivel de iniciativa de eventos de comunicación que pretendían responder a la sensación de abandono de las comunidades, sobre todo producto de un tratamiento bastante amarillista por parte de unos medios nacionales y en algunos casos regionales, la gente tenía una sensación de que los habían maltratado mucho y surgieron, en parte como reacción a eso, un montón de iniciativas en los albergues y en los barrios de comunicación; en el taller estuvieron presentes periodistas de la región, pero no representantes de medios locales como tal, hubo una representación muy importante de la radio comunitaria y de los llamados medios alternativos, como llaman algunos, es decir de experiencias de comunicación directa, de cobertura barrial o institucional, incluso aún doméstica y de artistas populares; esto de alguna manera determinó que el proyecto adquiriera en el inicio un sesgo hacia la comunicación comunitaria, entendida como el fortalecimiento de la capacidad de las comunidades para hacer circular en una forma competente sus propios sentidos.
Quiero leer el párrafo que el grupo del taller determinó que era el problema comunicativo que había que resolver; el diagnóstico, porque enmarca todo lo que se hizo después.
"La urgencia de atender los objetivos inmediatos del orden humano, material de la reconstrucción, y una clara preocupación por racionalizar y centralizar la información para evitar la creación de expectativas falsas o desmesuradas, condujeron a cierta dispersión del proceso de comunicación que está afectando hoy la interlocución entre el FOREC, los diferentes actores que hacen presencia y la comunidad afectada por el terremoto. El rumor, la desinformación y la desarticulación de esfuerzos están generando, hoy, una tensión social innecesaria y desgastando esfuerzos que no son recuperados con la suficiente eficiencia por las comunidades".
Con este marco, y después de haber hecho el trabajo donde se pensaron objetivos, estrategias, etcétera, el diseño del proyecto contempla tres componentes fundamentales; por un lado, un plan de medios masivos; por el otro lado, un fondo de apoyo a las iniciativas comunitarias de comunicación; y por último la activación de una red de reeditores, en el marco del concepto de reeditor que explicó Juan Camilo Jaramillo. Tres elementos y un enfoque, que es este enfoque de los conceptos de la movilización participada de Bernardo Toro y enriquecidos por los conceptos de comunicación pública de Juan Camilo Jaramillo. Siempre con la claridad de que la comunicación en este proceso de reconstrucción estuvo pensado como movilización social, en el sentido de construir articulaciones colectivas de sentido; este fue el norte del trabajo.
Estaba claro en el diseño que los esfuerzos se tenían que concentrar primeramente en el tema de la información que estaba generando todo el proceso, incluyendo la información que generaba el FOREC mismo y que esa información llegar a los afectados. El plan de medios empezó a trabajar con esta perspectiva y se diseñaron dos productos principales de carácter informativo; un periódico semanal de distribución gratuita que se llamó El Ejemplar y tuvo un tiraje inicial de treinta y cinco mil ejemplares, se encargaba de ofrecer información de servicio, desde precios de los materiales, por ejemplo para reconstruir hasta planos y descripciones de las ofertas, por ejemplo de vivienda que estaban haciendo; y un programa radial que se llamó La Hora del Enlace, era de una hora diaria de duración, encadenaba tres medios que llamamos comerciales con nueve radios comunitarias; esto no estaba permitido por la legislación colombiana pero el marco legal especial de la reconstrucción permitió hacerlo. Ambos productos, El Ejemplar y La Hora del Enlace, se diseñaron con la participación de periodistas, comunicadores y representantes de las comunidades, mediante talleres de diseño donde se invitaban a los diferentes interesados a participar. En ambos productos siempre tuvimos periodistas profesionales, así como comunicadores no profesionales.
Si bien era claro que buena parte del trabajo que había que hacer tenía que ver con todo lo de información y que este modelo de movilización exige que haya circulación suficiente y transparente de la información, también habían otros elementos que resolver, que no se resuelven necesariamente con información, que tienen que ver específicamente con la necesidad de construir y socializar imaginarios, representaciones colectivas que contribuyen a consolidar una voluntad común, en este caso la voluntad de reconstruir la región. En el caso del proceso de reconstrucción en particular, habían quince mil familias, viviendo en albergues temporales y que era una de las principales preocupaciones del proceso. Estas familias y esta situación atípica de vivir en un albergue obligaba a pensar en estrategias que permitieran a estas personas reconocerse en su situación y pensar con una perspectiva de futuro. Estas comunidades necesitaban información, pero necesitaban mucho más que información y en particular, con esta perspectiva se creó una radionovela que se llamó Los Nuevos Vecinos, su propósito era usar el melodrama radial como un instrumento generador de identidad, de sentimientos de pertenencia y de socialización de información en las comunidades. Esta fue una hipótesis que llevó a cabo Lina, a partir de la experiencia que se había vivido en países como Ruanda, Somalia, etcétera. La radionovela se convirtió en una herramienta de recuperación sicoafectiva; el proceso de reconstrucción no era sólo reconstruir las casas y las viviendas.
Los otros dos componentes fundamentales del proceso de reconstrucción tenían que ver con el Fondo de Apoyo a las Iniciativas Comunitarias, el plan de medios masivos era importante pero era claro que había este conjunto de experiencias a nivel local y barrial que era importante fortalecer en los albergues, en los barrios, en las veredas; y lo que se hizo fue disponer de una significativa cantidad del dinero de la reconstrucción del proyecto de comunicación, más o menos un quince por ciento, para apoyar estas iniciativa; se hizo una convocatoria pública, se presentaron propuestas y se aprobaron al final treinta de estos proyectos en particular.
Y el tercer componente tenía que ver con la activación de una red de reeditores, la idea era justamente, que este grupo de personas que tienen la capacidad de readecuar mensajes en sus comunidades, no solamente multiplicarlos o repetirlos, tuvieran formas, comprensiones y decisiones adecuadas para actuar en función del proceso de la reconstrucción.
Una de los imperativos importantes del proyecto era, justamente, lograr que esta red de editores se volviera una especie de bisagra entre el plan de medios de comunicación y el fondo de proyectos de comunicación. A los reeditores era importante proveerlos de información, pero al mismo tiempo ellos venían, en muchos casos, enlazados con estas iniciativas de base comunitarias.
Una de las cosas más interesantes del proceso fue que apenas se empezó a implementar todas estas estrategias, entre otras que no se han mencionado, finalmente pensamos que en la medida en que fluyera la información se iba a solucionar los problemas que había, y resulta que encontramos que no fue así. Esto nos hizo entender que uno de los principales giros del proyecto tuvo que ver en que muchas veces la desinformación no necesariamente significa deficiencia en la comunicación sino que pueden haber otros actores que están haciendo contra información más eficiente. En este caso encontramos e identificamos claramente que muchos de los actores, sobre todo los actores políticos insatisfechos con la manera como el Gobierno había decidido actuar, torpedeaban constantemente y hacían uso de los medios que ellos tenían, que no es un ningún misterio que en Colombia muchos de los políticos son dueños o están aliados con las emisoras, y tenían una estrategia de contra información, si el FOREC decía algo ellos se encargaban de torpedearlo. Esto obligo al proyecto a asumir una pelea que un principio no había contemplado. En un principio los productos informativos fueron muy desprevenidos de este contexto, pero en la medida que entendimos que había una estrategia de contra información, clara y contundente, el proyecto dio un giro y empezó a, por un lado reajustar todos sus productos a ese análisis de los problemas críticos y cómo dar información pertinente con relación a ellos, pero por el otro crea un producto nuevo radial que se llamó El Informativo de la Reconstrucción, que era un noticiero a la misma hora en que estaban los otros tres noticieros en el horario de la mañana, que es como el horario triple A, para estar peleando en las mismas condiciones.
Mirado en perspectiva, en conjunto el proyecto, que futuró más o menos dos años y medio, que invirtió un millón de dólares, yo creo que hay unas reflexiones que quisiera destacar para finalizar. Uno, la colaboración que hubo entre lo comunitario y lo comercial, que no siempre fue fácil, pero una de las premisas del proyecto que estuvo desde el diseño original, era que el proyecto partía de entender que los medios masivos comerciales tenían potenciales y limitaciones, y los medios comunitarios tenían potenciales y limitaciones; no se enganchó en una pelea de si lo uno o lo otro, sino que usó lo que era pertinente para cada caso. Un segundo aspecto que quisiera destacar fue la participación, tanto de los profesionales de la comunicación, entendido como aquellos que han pasado por las escuelas de comunicación o que han tenido experiencia durante varios años, pero también de gente no profesional. El tercer elemento fundamental fue que el proyecto entendió que finalmente en comunicación la apuesta más de fondo tiene que ver con el manejo de los lenguajes propios de cada medio, no basta con decir yo hago un noticiero, yo hago una radionovela, sino que tiene que entrar a competir de manera muy profesional usando el lenguaje de cada medio. La radionovela Juan Camilo y Lina la trabajaron de manera muy intensa, exigió un esfuerzo descomunal para poderla hacer lo mejor posible dentro de las circunstancias y de la tecnología que había disponible. Pero allí hay un aprendizaje fundamental, cómo usar los lenguajes de cada medio usándolos profesionalmente, indiferentemente de si son comunitarios o masivos, o si son una cadena como RCN, o si es una pequeña emisora comunitaria, o un canal local, o el canal regional o el canal nacional.
Finalmente quería hacer una reflexión que me surgió a partir de un libro que leí, justamente cuando estaba en la reconstrucción del eje cafetero, de una investigadora mejicana que se llama Rosana Reguillo, ella hizo una investigación maravillosa a partir de una catástrofe que se vio en Méjico con las explosiones de unas redes de gas; y Rosana Reguillo planteaba que todo acontecimiento irruptivo generaba, ella lo llamaba un espacio intermedio, un punto de transición donde se pierde el referente que se tenían antes, las casas se destruyen, los edificios ya no están, pero tampoco hay certeza sobre el futuro. Ese espacio intermedio, una especie de limbo, por decirlo así, tiene tres rasgos particulares que Susana señalaba; uno, está atravesado por múltiples tensiones; dos, ese espacio intermedio acelera y acrecienta los conflictos; y tres, obliga a vivir bajo el signo de la incertidumbre. Releyendo todos los materiales para esta exposición me pareció entender que finalmente lo que hizo este proyecto de comunicación fue entender, entre muchas otras cosas, que la incertidumbre se combate con información pública transparente, la gente necesitaba saber qué estaba pasando, y que finalmente la comunicación es la gran herramienta de la resolución de los conflictos; todas las estrategias, todo el enfoque del trabajo estuvo enfocado finalmente a que este limbo tuviera alguna certeza y que se permitiera en ese limbo y en esas circunstancias tan complejas, que vivió la gente, poder resolver sus conflictos de manera pacífica y democrática.
Fuente:
Ponencia escrita para la Cuarta Conferencia Internacional de Comunicación Social: Perspectivas de la Comuniación para el Cambio Social y el Tercer Encuentro Our Media/Nuestros Medios. Universidad del Norte. Barranquilla, 19-21 de mayo de 2003.
Para más información contacte a:
Ricardo Corredor
E-mail: rcorredor@fnpi.org
Comments
necesito informacion sobre las viviendas restauradas en el eje cafetero, es decir imagenes, planos texto, todo lo posible, asi que para quien lea esto mi correo es dianybg@hotmail.com, es URgente!!!!!
- Inicie sesión para enviar comentarios