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Una Cura de la Gripe Aviar

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Resumen
En este ensayo Ruth Levine argumenta que la comunidad internacional de la salud puede aprender mucho del sector financiero sobre las conexiones globales y sobre el control de enfermedades infecciosas globales. Ella se refiere a la crisis financiera de 1997 en Asia, durante la cual los países más ricos hicieron grandes intervenciones monetarias para detener la propagación de la crisis.

Levine sostiene que -en agudo contraste con el sector financiero- al sector de la salud pública le hace falta comprensión de las conexiones globales, y que los diseñadores de las políticas “no comprenden que ‘luchar allá para no tener que combatir aquí’ tiene una profunda resonancia en el mundo de las enfermedades infecciosas”.

Levine sostiene que los profesionales de la salud pública tienen un papel importante en la tarea de convencer a las ricas instituciones internacionales de la necesidad de tener un efecto positivo en el área de la salud global. Ella sugiere que una forma de hacerlo es mostrándole a los actores claves del sector financiero global en qué forma su bienestar está conectado al control de las enfermedades infecciosas. Afirma también que más que competir por los recursos, los programas de salud pública deberían compartir las grandes cantidades de recursos que rutinariamente se ponen a su disposición.

Levine continúa diciendo que “[nosotros] tenemos un largo camino por delante para crear las instituciones e instrumentos políticos necesarios para manejar la naturaleza global de las enfermedades infecciosas... Crear una agenda alrededor de esos mecanismos e implementarla con seriedad es uno de los grandes retos de nuestro tiempo”.
Fuente
Tomado de The Communication Initiative. Traducción libre de La Iniciativa de Comunicación.
En este ensayo Ruth Levine argumenta que la comunidad internacional de la salud puede aprender mucho del sector financiero sobre las conexiones globales y sobre el control de enfermedades infecciosas globales. Ella se refiere a la crisis financiera de 1997 en Asia, durante la cual los países más ricos hicieron grandes intervenciones monetarias para detener la propagación de la crisis.

Levine sostiene que -en agudo contraste con el sector financiero- al sector de la salud pública le hace falta comprensión de las conexiones globales, y que los diseñadores de las políticas “no comprenden que ‘luchar allá para no tener que combatir aquí’ tiene una profunda resonancia en el mundo de las enfermedades infecciosas”.

Levine sostiene que los profesionales de la salud pública tienen un papel importante en la tarea de convencer a las ricas instituciones internacionales de la necesidad de tener un efecto positivo en el área de la salud global. Ella sugiere que una forma de hacerlo es mostrándole a los actores claves del sector financiero global en qué forma su bienestar está conectado al control de las enfermedades infecciosas. Afirma también que más que competir por los recursos, los programas de salud pública deberían compartir las grandes cantidades de recursos que rutinariamente se ponen a su disposición.

Levine continúa diciendo que “[nosotros] tenemos un largo camino por delante para crear las instituciones e instrumentos políticos necesarios para manejar la naturaleza global de las enfermedades infecciosas... Crear una agenda alrededor de esos mecanismos e implementarla con seriedad es uno de los grandes retos de nuestro tiempo”.