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Nuevas direcciones en el debate mundial sobre la pobreza y el desarrollo social

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Nuevas direcciones en el debate mundial sobre la pobreza y el desarrollo social


Por:Bernardo Kliksberg
Asesor de las Naciones Unidas, Unicef, Unesco, OIT, OEA y otros organismos internacionales, ha prestado servicios en el desarrollo social.

(...)Hoy el tema de lo social está en el centro de la agenda de todos los organismos internacionales; no era así hasta hace pocos años, y más que en el centro de la agenda de los organismos internacionales, está en el centro de la vida de la gente en América Latina.

Hay una encuesta muy importante que se llama LatinoBarómetro -la primera encuesta permanente de medición de qué piensa la gente sobre lo que está sucediendo en América Latina- con una muestra de 16 mil casos en casi todos los países de la región. La gente piensa, básicamente, que su vida cotidiana se está deteriorando a diario y hay un clamor generalizado por respuestas mucho más imaginativas y mucho más concretas que le den solución. En la última encuesta LatinoBarómetro, más del 80 por ciento de los interrogados dicen que están a favor del sistema democrático, que desde ya prefieren un sistema democrático a una dictadura, pero el 75 por ciento dicen de que no les gusta lo que está sucediendo con el sistema democrático: prefieren la democracia, pero piensan que la democracia no les está resolviendo aspectos sustanciales de su vida, y cuando les preguntan cuáles son las quejas, aparece en primer lugar falta de empleo, la falta de educación, de acceso a una educación de una calidad razonable, problemas de salud, etc. Es decir, hay una insatisfacción generalizada y hay un clamor creciente desde los más diversos sectores de la sociedad civil y de las fuerzas organizadas de América Latina, sobre una nueva visión de los problemas. Esto, sin embargo, no forma parte actualmente de un debate interno de nuestros países o de especialistas en pobreza.

Para darles idea de la magnitud de la alarma sobre este tema, este es un editorial de The New York Times -probablemente el diario más influyente del mundo- de hace muy pocos días, el día 6 de mayo, con motivo de la visita del Presidente Clinton a Centroamérica. El editorial de The New York Times está dedicado a América Latina y dice «Hasta hace poco círculos muy influyentes en América Latina y en Washington creían y pregonaban que el crecimiento económico, por sí solo, resolvería el dramático problema de la pobreza en América Latina. Mucha gente creía esto, pero ya no lo creen más. El crecimiento ha sido demasiado lento en América Latina y lo principal es que la brecha, la muy grande brecha entre ricos y pobres, determina que las ganancias del crecimiento van fundamentalmente hacia los ricos -o sea a la adquisición de cada vez más teléfonos celulares- y no van a los pobres. Hay una disminución creciente de la ingesta de arroz en América Latina, alimento básico de muchas de las poblaciones».

Es imprescindible pensar de nuevo porque las respuestas no han funcionado y el test decisivo en el siglo XX es que si la respuestas, si los modelos teóricos, si lo que se pregona aún con las mejores intenciones, en definitiva no mejora la vida cotidiana de la gente, hay que revisarlos.No hay que echarle la culpa a la gente en su sufrimiento, sino hay que revisar los modelos que no están funcionando. Hay actualmente una revisión muy activa a nivel mundial a partir del fracaso enunciado por el The New York Times de lo que se pensaba sobre cómo funcionaba el crecimiento y cómo podía funcionar el desarrollo social y la lucha contra la pobreza.

Yo voy a tratar de acercarles desde estas responsabilidades internacionales que me toca desempeñar en Washington, tres puntos: en primer término darles un cuadro somero sobre la pobreza en América Latina, para que ustedes ubiquen los parámetros venezolanos en un marco más amplio de qué es lo que está sucediendo con este continente y por qué tanta alarma. En segundo término voy a tratar de acercarles al debate mundial actual. Desgraciadamente en América Latina acostumbramos con bastante frecuencia a debatir cosas que ya fueron descartadas hace 10 años en los centros internacionales donde se está discutiendo a partir del fracaso de estas cosas que nosotros estamos asumiendo o pensamos que nos van a dar solución. Probablemente sea útil acercarles a algunos aspectos del debate actual sobre el crecimiento, el desarrollo social y la lucha contra la pobreza. En tercer término voy a tratar de formular una reflexión sobre posibles escenarios futuros hacia adelante en América Latina en este tema.

Primer punto: El Cuadro social de América Latina.

Las cifras son muy claras, les voy a marcar cinco tendencias que dan idea de la situación.

La primera tendencia es similar a la que fue exhibida aquí en las dos participaciones anteriores: hay un crecimiento absolutamente consistente en términos absolutos y relativos de la población pobre de América Latina. Los pobres representaban en 1980 el 40 por ciento de toda las familias de América Latina, cifra muy elevada - representan actualmente del 46 al 50 por ciento de todas las familias de América Latina. Es decir, en 15 años la población pobre siguió creciendo como porcentaje de toda la población hasta constituir actualmente la mitad. Es muy difícil hablar de pobreza en términos de estrategias para segmentos o sectores de la población en América Latina, porque el problema de la pobreza no es un problema de un sector -como puede ser en países desarrollados: es más de la mitad de la población, el número de pobres en términos absolutos creció del 80 al 90 en 80 millones de personas y en los años que van de esta década, ha seguido la misma tendencia, o sea: de los 470 millones de habitantes de la región, 235 millones son pobres, con criterios muy conservadores de lo que es pobreza.

La pobreza en América Latina implica que estamos actualmente en una región donde la tasa de escolaridad promedio, o sea el número de años que la gente estudia en algún sistema educacional, es de 5 años. Esto es lo que afirma el informe de una comisión internacional creada por diferentes organismos internacionales hace muy poco tiempo, presidida por el ex Presidente Democrático de Chile, Patricio Elwin, el "Informe Elwin sobre la situación social de América Latina". El Informe Elwin dice que el 41 por ciento de toda la población padece de algún grado de desnutrición; tambien dice que la escolaridad promedio es menor a escuela primaria. Para darles ya algún punto de referencia inicial en términos internacionales, Corea que hace 40 años tenía niveles educativos inferiores en casi todos los indicadores que se puedan utilizar, tiene actualmente un nivel de escolaridad promedio de 9,8 años, es decir casi el doble de América Latina. Por un lado están las cifras que dan cuenta de la magnitud absoluta y relativa de pobreza. Pero la pobreza no son cifras, la pobreza es vida cotidiana.

La segunda tendencia es que la pobreza latinoamericana es absolutamente discriminatoria hacia los más débiles en esta sociedad, lo que significa concretamente los niños y las mujeres. Todos los indicadores de pobreza y de carencia son mayores para niños y para mujeres, que para el promedio de la población que pasa a su vez por privaciones significativas.

De acuerdo a los datos de Unicef, actualmente 600 mil niños perecen por año por pobreza. El porcentaje de niños pobres en América Latina es el 60 por ciento, superior a la media del 46 al 50 por ciento que les referí para el conjunto de la población, es decir los niños son los más pobres de América Latina.

De acuerdo a las cifras de la OIT, la Organización Internacional del Trabajo, hay actualmente en América Latina 15 a 20 niños menores de 14 años de edad trabajando en condiciones absolutamente arduas. Están expulsados del sistema de educación porque es absolutamente incompatible asistir a una escuela primaria trabajando más de 12 horas por día bajo las condiciones en las que trabajan. Junto a esto, los niños de América Latina son actualmente objeto, desgraciadamente, preferido de muchas revistas internacionales de análisis de situaciones sociales de frontera, situaciones sociales ultracríticas porque entre otras cosas tenemos la población más creciente a nivel internacional de niños abandonados en la calle, los niños de la calle o `niños de la rua', y tenemos un fenómeno en desarrollo absolutamente explosivo, patológico totalmente, que es el comercio sexual de niños, que a su vez está vinculado con la participación cada vez mayor de niños en el ascenso del narcotráfico en América Latina. Los niños están pagando muy caro las cifras que estamos mencionando.

Las mujeres de América Latina, a pesar de las grandes luchas de este siglo, tienen muchas quejas muy concretas para formularlas a lo que está sucediendo. El 30 por ciento de todas las familias de América Latina son actualmente familias con una sola persona al frente: la madre ha quedado sola, la mayor parte de ellas madres humildes, tienen que afrontar durísimas condiciones de supervivencia económica al mismo tiempo que hacerse cargo de todos los roles y llevar adelante toda la tarea familiar. Si no tuvieran el coraje que tienen, la situación social sería muchísimo peor, pero la situación para ellas es de extrema dureza. Siguen existiendo en América Latina políticas activas implícitas en la mayor parte de los casos de discriminación hacia las mujeres de América Latina. En las zonas rurales de Brasil y en México, para mencionar sólo dos casos, el 50 por ciento de las mujeres campesinas son analfabetas porque son excluidas sistemáticamente desde el punto de vista de todo el funcionamiento de una cultura de discriminación y de las situaciones reales del acceso real a educación.

La tercera tendencia, América Latina experimenta estos fenómenos de pobreza porque detrás de ellos hay un sustrato concreto de procesos que se están dando en las áreas de ocupación y de ingresos. Según las cifras de hace dos semanas del Banco Mundial, la desocupación abierta en América Latina se estima en el 16,2 por ciento de la población. Esta es una cifra casi absolutamente crítica en términos internacionales, pero es peor si se le agrega lo que mencionó recién Juan Carlos Navarro, que es la economía informal. La economía informal es una especie de denominación muy elegante de la situación de muchísima gente que no tiene trabajo, acceso a trabajo productivo en la economía real y que trata de sobrevivir como puede. Normalmente la mayor parte de la economía informal significa ocupaciones de escasísima remuneración, de muy baja productividad, sin inversión tecnológica, sin créditos y totalmente inestables, en donde la remuneración puede desaparecer en cualquier momento.

En 1980 trabajaba en economía informal el 40 por ciento de la mano de obra activa no agrícola de América Latina. Actualmente, según las estimaciones de la OIT trabaja en la economía informal el 56 por ciento de la población. Es decir, tenemos dos problemas: uno la desocupación abierta, dos es el problema que llamamos la degradación de la calidad de los trabajos disponibles. La mayor parte de la población, el 56 por ciento, está trabajando en tareas precarias en todos los sentidos de la palabra.

Hay un tercer problema en materia de ocupación que es la tasa de duración de la desocupación promedio en América Latina. Un premio Nóbel de Economía muy agudo, Robert Solowa, ha señalado en los últimos tiempos la atención sobre un fracaso muy importante, que a la teoría económica de boga en nuestros países no se le ha ocurrido: piensa que todo se soluciona automáticamente con la magia del mercado y, dice, sólo no se le ha ocurrido pensar qué pasa con un desocupado cuando la desocupación es mayor de 1 año y empiezan a darse una serie de fenómenos psicológicos sociales que no están en la lógica de los equilibrios naturales del mercado y que distorsionan todas las especulaciones sobre eso. Existen investigaciones de campo que muestran como después de que la gente está desocupada por un período que excede a un año, comienzan a suceder cosas... En lugar de que la gente, de acuerdo a la teoría en boga, vaya al mercado a ofertar su fuerza de trabajo a una remuneración menor y entonces se produzca algún equilibrio automático, no sucede eso. En cambio, los desocupados por períodos prolongados, por temor a frustraciones reiteradas, se retiran totalmente del mercado de trabajo, eso es lo que sucede en la realidad, y en lugar de que la gente desocupada por períodos prolongados se dedique durante esos períodos a conversar con sus amigos, a socializar, las investigaciones, demuestran terminantemente que se retraen socialmente porque hay un descenso muy profundo de la autoestima personal que los lleva a sentirse inferiores en relación a la sociedad en su conjunto. El día que la sociedad se proponga ayudarlos realmente a recuperarse como seres humanos, el principal programa -y eso se está haciendo a nivel internacional- va a a ser un programa de recuperación de la autoestima, así que vean qué corta se queda la teoría económica en boga en nuestros países respecto a problemas tan complejos.

Por un lado tenemos el tema de la desocupación, de la falta de trabajo, por otro lado tenemos el tema de los ingresos, asomo algunos datos muy rápido: el salario mínimo real para toda América Latina, o sea el salario de los que ganan menos, bajó de un índice de 100 en 1980 a un índice de 70 en 1995, o sea los que ganan menos, ganan mucho menos de lo que ganaban en 1980 en términos reales.

La gente que trabaja en la economía informal, ese 56 por ciento a que hice referencia, perdió entre 1980 y 1990 el 40 por ciento de todos sus ingresos en términos reales. Adicionalmente existe otro sector marginado. Los vilipendiados funcionarios públicos, sobre los que se ha encarnizado parte de ciertos manejos de opinión pública en América Latina ¿Saben qué pasa con los funcionarios públicos? Hace poco tiempo una investigación de la Comunidad Económica Europea sobre los funcionarios públicos en América Latina detectó que actualmente el 20 por ciento de todos los funcionarios públicos están por debajo de la línea de la pobreza, o sea su vilipendiada función pública no les permite dar a sus familias otro tipo de vida que por debajo de la línea de la pobreza por sus ingresos han quedado totalmente por debajo de ella.

La cuarta tendencia, probablemente todavía más alarmante que todo lo que he señalado, es que hay una corrosión muy severa del tejido social en América Latina. Este huracán social está causando estragos en la estructura básica del tejido social. Hay una desintegración de la familia en América Latina, hay una erosión muy severa de la familia, y esto está sucediendo en un momento histórico en donde hay casi una coincidencia en las ciencias sociales de avanzada en redescubrir a la familia como, además de lo que siempre hemos sabido por creencia religiosa -cristianos y judíos como mi caso- y por ética, por moral, por formación cultural, que la familia es una institución decisiva para la vida de la persona. Ahora investigaciones demuestran que no hay ninguna red social ni ningún sistema de seguridad social que produzca tantas prestaciones, tantos productos como la familia a costos tan bajos que no se ha inventando en la historia: algo más eficiente que la familia para dar educación, para dar salud, para dar formación básica en áreas absolutamente críticas. Ahora que descubrimos eso, estamos perdiendo la familia en América Latina. Les señalé anteriormente que el 30 por ciento de las familias están destruidas de hecho, son mujeres solas al frente del hogar.

Quinta tendencia: todas estas cifras que he mencionado tienen una expresión de frontera en el impresionante ascenso de la criminalidad en toda América Latina. Desgraciadamente es un tema totalmente latinoamericanizado. Les doy una impresión general: se piensa en los especialistas en esta materia de que una tasa moderada de criminalidad sería una tasa menor a 5 homicidios cada 100 mil habitantes por año, eso sería lo que se llama un escenario de criminalidad moderada; esa es la cifra de la mayor parte de los países de Europa Occidental, y en América Latina de un solo país actualmente que es el Uruguay. Cuando la cifra es de 5 a 8 homicidios cada 100 mil habitantes por año -segundo escenario- se piensa que esta es una situación problemática, que no bastan las soluciones tradicionales y que hay que buscar en materia de políticas preventivas nuevas soluciones. Cuando la cifra excede de 8 homicidios cada 100 mil habitantes por año, se piensa que se ha instalado lo que se llama una criminalidad epidémica, lo que significa que hay una epidemia que se va propagando hacia el interior de la sociedad porque hay mafias y grupos organizados criminales crecientes y hay un fenómeno de propagación de la criminalidad.

La cifra latinoamericana es estimada actualmente en 20 homicidios cada 100 mil habitantes por año, o sea, 4 veces la criminalidad moderada. Es absolutamente una criminalidad epidémica y esto tiene consecuencias obviamente en todos los planos, uno de los más elementales, en términos de capacidad de atracción de inversiones. La revista The Economist dice que todas las ciudades de América Latina son actualmente mucho más inseguras que hace 10 años; obviamente la criminalidad está ligada a todos los indicadores que hemos mencionado anteriormente. Estas 5 tendencias finalmente eclosionan en una situación de conjunto cuya caracterización quizás esté mejor dada que por otras terminologías en otros tiempos por la palabra exclusión.

El Informe Elwin habla de exclusión: una parte muy importante de la sociedad latinoamericana está excluida de todo aquello que nosotros consideramos los sistemas de vida normales. Están excluidos del mercado - por ejemplo en Centroamérica el 70 por ciento de las personas no forman parte de ningún mercado porque no tiene ninguna capacidad de consumo para formar parte de ningún mercado; están excluidas del mercado de trabajo por las tasas de desocupación y de informalización que mencioné anteriormente; y tienden a estar excluidas de la vida política porque obviamente todos los indicadores anteriores van a llevar a un grado de descreimiento y de apatía respecto a la participación política y además significan minus muy importantes para poder ser ciudadanos participantes activos en la sociedad. Las exclusiones se interrelacionan, una alimenta a otra y van generando una situación de exclusión social cada vez mayor. Este es el cuadro descrito en forma absolutamente sintética.

Segundo punto de esa reflexión sobre causas y soluciones - desde ya que el tema es complejísimo y perdónenme que voy a esquematizar, pero creo muy importante traerles a esta reunión tan significativa para Venezuela algunos aspectos de la discusión mundial sobre el asunto. En primer término se descartan totalmente algunas ideas muy, diría muy atrasadas ya a estas altura de los tiempos sobre las causas de la crítica situación social de América Latina. Primera idea descartada: América Latina no tiene justificativo para esta situación social en términos de penuria de recursos; América Latina es una de las zonas dotadas por Dios de las mayores potencialidades de recursos de todo orden en todo el globo terráqueo, materias primas estratégicas, fuentes de energía, posibilidades agropecuarias, ubicaciones geoeconómicas estratégicas, etc.

Segundo, es totalmente cavernario a esta altura de los tiempos echarle la culpa de la pobreza, como sucede con alguna frecuencia en nuestros medios, a los pobres.El razonamiento de que los pobres son pobres porque tienen la culpa de ser pobres, porque no han tenido suficiente voluntad de esfuerzo, no tiene nada que ver con una situación social donde el 50 por ciento de la población está por debajo de la pobreza. Este punto el Informe Elwin lo pone en el centro de sus análisis como una de las rémoras que es necesario descartar definitivamente. La pobreza en América Latina no es un problema de decisión individual. Obviamente hay un problema colectivo, pero hay algo mucho más importante que no está funcionando en toda la estructura social que no puede garantizar empleos razonables a la población. Se plantea por ejemplo en el Informe Elwin que si ustedes colocan a los pobres en una situación donde le dan acceso razonable a educación y a empleo, entonces dejan de ser pobres. El tema no está en los pobres, el tema está en las soluciones de fondo al problema. ¿Por dónde buscar las causas?

Enlos últimos 3 años, para ubicar algún intervalo de tiempo, hay una explosión de investigaciones internacionales y casi todos los datos que les voy a mencionar ahora son datos producidos en los últimos tiempos por el Banco Mundial, por las Naciones Unidas, por el BID, por la Universidad de Harvard, y por algunos de los principales centro de estudio que existen en el mundo. Se plantea que hay 5 causas que influyen significativamente en el cuadro social que he mencionado anteriormente.

La primera es el error dramático de haber creído que la denominada `teoría del derrame' iba a solucionar los problemas de América Latina. Resumo lo que esto quiere decir: había la impresión, como dice el New York Times, en círculos significativos de poder en América Latina y en Washington, de que apostando todo al crecimiento económico, a obtener tasas significativas de crecimiento económico, ello de por sí en el mediano y en el largo plazo iba a terminar con la pobreza, iba a sacar de la pobreza a los sectores, y lo que había que hacer era acompañar el esfuerzo por crecimiento económico con significativos programas de pobreza focalizados que apuntaran a los sectores más críticos, para tratar de que la situación en su conjunto no se desbordara. Hoy en día sabemos en forma terminante - virtualmente hay un nuevo consenso sobre estos puntos- que el tema es muchísimo más complejo. Sabemos que es imprescindible que haya crecimiento económico, que es muy importante que un país que tenga buenas tasas de crecimiento económico, estabilidad, competitividad, progreso tecnológico, pero sabemos que eso no se derrama de ninguna manera automáticamente, y que incluso puede ser peor. Hay casos significativos de países con altas tasas de crecimiento económico, ante períodos restringidos de tiempo y donde la vida cotidiana de la mayor parte de la población sigue deteriorándose más, porque entre lo económico y lo social, la interrelación es absolutamente compleja. No basta el mero crecimiento económico para garantizar desarrollo social. Lo que sabemos es que las interrelaciones son muy complicadas y ahora sabemos que lo son en las dos direcciones, como yo les voy a señalar con una serie de datos enseguida. Haber tratado de pensar que la teoría del derrame, es decir apostar solamente en ese camino y prometer a los pobres y a toda la sociedad que años más adelante el problema se solucionaría de por sí solo, no funciona en la realidad. Las Naciones Unidas han investigado a través de lo que se llama sus Informes de Desarrollo Humano el caso de 180 países en los últimos 40 años: no hay ningún caso de derrame, no hay ningún caso en donde el crecimiento económico por si solo haya mejorado la vida cotidiana de la población.

Segundo error: haber subestimado totalmente el papel de lo que hoy llamamos en términos internacionales el capital humano y el capital social de una sociedad en desarrollo y en crecimiento. Las investigaciones sobre esto son aplastantes. El Banco Mundial acaba de publicar un informe de investigación donde dice lo siguiente: Hay cuatro formas de capital en una sociedad, 1) una es el capital natural, la dotación de recursos que esa sociedad tiene de por sí - fuentes de energía, posibilidades en materias primas, etc. 2) Una segunda la llama el capital construido, esto engloba el capital industrial, las maquinarias, las plantas, el capital comercial, el capital financiero. Normalmente el foco ha estado solamente en la dos primeras, 3) la tercera es el capital humano - resulta que no es un tema solamente de los que creemos en el hombre y luchamos por el hombre, sino que resulta que en los últimos 40 años de historia económica de la humanidad los países que les ha ido mejor en términos de desarrollo, son los que invirtieron más en capital humano, los que lograron elevar significativamente en términos de educación, salud y nutrición el standard promedio de su población, y esto se verifica actualmente estadísticamente en todos los niveles.

Los países que están a la avanzada en términos de competitividad tecnológica actualmente, son países que durante los últimos 40 años hicieron inversiones gigantescas, continuadas, sistemáticas en educación, que permitieron generalizar educación de buena calidad para casi el conjunto de su población. Estamos hablando en forma concreta de países como los países del sudeste asiático, varios de ellos, el Japón o el estado de Israel - un pequeño país con dificultades muy significativas que gasta en educación el 8 por ciento de todo su Producto Bruto. América Latina gasta en educación menos del 3 por ciento del Producto Bruto Nacional; Corea gasta en educación el 10 por ciento del Producto Bruto Nacional; está primero en todas las tablas de desempeño educativo actualmente de sus educandos de primaria y secundaria a nivel mundial, y hace 40 años estaba en la retaguardia totalmente.

A nivel de países la inversión en educación, en salud y en nutrición tiene una tasa de retorno, para utilizar los términos económicos, insólita. Esto está medido, por ejemplo, por múltiples expertos, pero entre otro el señor Lorens Samers, es un punto de referencia muy significativo en estas cosas. Un prominente economista americano hizo un estudio donde demuestra que en el mundo actualmente no hay ninguna inversión más rentable que la educación de niñas porque si ustedes logran hacer que las niñas completen primaria simplemente, están creando capital de conocimiento en las niñas que van a ser después mujeres y madres, y ellas van a poder con ese capital de conocimiento manejar mucho mejor temas como la planificación familiar, como el embarazo adolescente, como el período pre parto, como el manejo del parto, como la nutrición post parto. El cálculo es muy concreto: agregando sólo en América Latina sólo un año de educación a las niñas que tienen actualmente probablemente menos de 4 años de educación (les dije que la media en la región es de 5), reduciríamos la tasa de mortalidad infantil en América Latina en un 9 por 1.000. Si agregamos 3 años de educación la reduciríamos en un 15 por 1.000. Por eso se plantea que no hay ninguna inversión con mayor rentabilidad para una sociedad que invertir en esto. Sucede esto mismo con la educación en todos los campos, actualmente porque estamos entrando definitivamente en un siglo XXI en donde la producción va a estar afincada exclusivamente en educación y conocimiento, la competencia en los mercados no se va a dar en derredor de grandes magnitudes de inversiones de capitales fijos, etc., sino en la competencia, va a hacer quién tiene el país mejor preparado en términos de su gente y cómo logra a partir de ello generar productividad y competitividad.

Se estima actualmente que una empresa privada que invierta en educación de su propio personal en entrenamiento, adiestramiento, tiene una tasa de retorno de rentabilidad sobre esa inversión que es el doble de si invirtiera en planta y equipo. Es decir, la educación es la gran inversión de fines de este siglo: educación significa salud y nutrición, por eso el capital humano se plantea que es junto a las otras dos formas, el gran capital estratégico.

Finalmente, hay una cuarta forma de capital que hago referencia muy rápida que se llama capital social, se está descubriendo ahora en economía de avanzada, que una sociedad tiene muchas más posibilidades económicas si una sociedad tiene un buen capital social. Capital social quiere decir valores compartidos, tradicionales culturales, capacidad de articulación, de concertación, de armar redes, de armar sinergias, de armas alianzas entre sus diferentes sectores sociales, etc.

El estudio del Banco Mundial dice finalmente que el crecimiento económico está actualmente determinado en un 64 por ciento por el capital humano y por el capital social, es decir, en dos terceras partes, y sólo en un tercio por la forma de capital tradicional. Entonces se plantea que lo que las sociedades deben hacer es acumular capital humano y el capital social, así se lo llama actualmente. En América Latina ha habido una desacumulación violenta en las últimas décadas de capital humano y de capital social, ha habido un retroceso absolutamente significativo en esos campos.

Actualmente en materia de educación hemos alcanzado una matriculación muy importante en las escuelas, eso es un progreso muy significativo, pero después resulta que el 50 por ciento de los niños desertan antes de terminar el 6to. grado y que las tasas de repetición escolar con las más altas del globo. Actualmente, un niño en El Salvador, en Guatemala, tarda 11 años en terminar una primaria de 6 años, y en Perú tarda 9 años en terminar primaria de 6 años. Y esto sin entrar al tema de la calidad, o sea el desempeño educativo de los niños de nuestras escuelas en toda América Latina, estamos bajando cada vez más al tramo final de los lugares de la tabla en términos del mundo, y a comienzos de este siglo estábamos entre los primeros lugares de la tabla en términos del mundo en su conjunto. Entonces el segundo gran error es haber marginado sistemáticamente la inversión en capital humano y en capital social, creer que invertir en el capital humano y en el capital social es una especie de compensación o de asistencia a dar a los sectores más desprotegidos. Es mucho más que eso, es estratégico totalmente para que una sociedad pueda avanzar actualmente.

Una causa fundamental de lo que sucede en América Latina es lo que hoy se llama en la gran discusión internacional: la discusión sobre la inequidad. Resulta que las últimas investigaciones -y puedo mencionar 15- sobre los diferentes orígenes de diferentes centros internacionales mundiales en los últimos 2 años, dicen que analizando las cifras concretas a través de análisis econométricos, se detecta que en los últimos 40 años de historia de la humanidad los países que han mejorado la equidad han tenido mucha más altas tasas de crecimiento económico y han mejorado la vida de su gente, mientras la de los países que han empeorado la desigualdad les ha ido en dirección inversa. Los ejemplos típicos que se mencionan en las investigaciones son siempre los de América Latina vs el Sudeste Asiático. Se muestra como hace 40 años en ese grupo de países que partieron de una situación peor en lo social que la de América Latina, se trabajó sobre una política sistemática de reducción de las inequidades. La inequidad en Taiwan, por ejemplo, actualmente es de 4 a 1 entre el 20 por ciento mayor de ingreso de la estructura social y un 20 por ciento inferior; la inequidad en otros país muy significativos como Noruega es de 3 a 1; la inequidad en Israel es de 5 a 1; la inequidad en Japón es de 5 a 1; la inequidad en el Brasil, en bastas áreas de Brasil es de 100 a 1; la inequidad en México es de 27 a 1 y así podríamos seguir. Mientras ellos han mejorado dramáticamente, la equidad América Latina ha empeorado dramáticamente. La inequidad se mide para los expertos en economía, con una cosa que se llama el coeficiente de Gini. El coeficiente de Gini de desigualdad de América Latina es actualmente es de 0,51, es el más alto del globo terráqueo, el de Africa es 0,43, o sea en América Latina es mucho peor la desigualdad que la de Africa.

El tercer error: la desigualdad. Cuando estamos hablando de desigualdad estamos hablando actualmente de cuatro tipos de desigualdad. La primera, y la única que se conoce normalmente por nuestra región, es la desigualdad y la distribución de los ingresos, importantísima, lo que la gente gana, pero hay otras tres desigualdades que son fundamentales. Se está investigando por primera vez seriamente lo que se llama la desigualdad en la distribución de los activos, o sea el acceso de la población a patrimonios y un activo central en esas investigaciones es la tierra, la desigualdad es la distribución del activo tierra.

El coeficiente de desigualdad de América Latina en distribución del activo tierra es 0,70, el más alto del planeta y un bajo grado de desigualdad en la distribución de la tierra fue totalmente clave en la productividad agraria del Estado de Israel, de Corea, de Taiwan, etc. Un tercer tipo de desigualdad es la desigualdad en el acceso al crédito, que está lógicamente ligado a la posesión de activos. Si el sistema financiero tradicional sólo funciona dando créditos a los que tienen activos y si la desigualdad de los activos es tan elevada, vamos a tener una total falta de acceso a crédito por parte de amplios sectores de la población. El cuarto y último rubro de desigualdad se lo llama actualmente la desigualdad en el acceso al capital educativo, es decir y esta es una desigualdad que va a condicionar todas las próximas décadas. La diferencia en las posibilidades de la gente de acceder a una educación de buena calidad. Si esa desigualdad es muy grande, las distancias en el mercado de trabajo serán enormes posteriormente.

Las cuatro desigualdades se juntan y producen que seamos una de las regiones más desiguales del planeta. Este es uno de los campos, para ir cerrando estas reflexiones, en donde se cayó toda la teoría económica que escuchamos en nuestros países en los últimos años, esa teoría económica decía que cuanto una sociedad sea más desigual no importa, porque entonces la polarización social permitiría que haya acumulación de capital en las élites económicas que reinvertirán eso significará desarrollo económico posterior y después vendrá el derrame, ninguna de estas cosas funcionan. Cuanto más polarización peor y no estamos hablando de teoría, estamos hablando de las investigaciones y de las realidades que son las que miden si las teorías sirven. Es fundamental mejorar la equidad en América Latina.

Cuarto error, el rol del Estado y voy a ser muy sumario por el problema del tiempo, recurro nuevamente a una cita en este caso, el Wall Street Journal de la semana pasada. Se publicó la semana pasada el informe del Banco Mundial 1997 que está dedicado al tema del Estado, y el Wall Street Journal dice que «hay un cambio dramático, lo que se plantea en ese informe como tesis central es de que el Estado paternalista, omnipotente, la ilusión de que el Estado podría resolverlo todo de otras épocas no ha funcionado. Pero lo que se plantea como eje del informe es que lo opuesto, que se practicó en las últimas décadas en forma creciente no funcionó para nada, es decir la supresión de la actividad del Estado en las diferentes áreas de la economía y de la sociedad» y el informe propone concretamente. el refortalecimiento de la capacidad del Estado para hacer lo que se llama actualmente un Estado eficiente que no va a ser el Estado paternalista que está en todos los lugares. Ahorta el Estado deberá a estar en áreas estratégicas y las propuestas son muy concretas cómo reconstruir el servicio civil, el servicio público en las sociedades, cómo mejorar la captación de cerebros por parte del Estado, etc., un campo absolutamente estratégico sin ninguna duda en todos estos análisis, es el papel del Estado en lo social, como bien se mencionó no exclusivo, lo que se espera es una gran concertación entre el Estado, la sociedad civil, las ONG's, la fuerza dinámica, la sociedad para luchar contra el problema de la pobreza, pero el Estado tiene un rol estratégico irrenunciable actualmente allí, ahí ha habido un cuarto error.

El quinto y último error probablemente tenga que ver con lo anterior, esta es una discusión muy amplia con todo el modelo de desarrollo. Hay un documento muy fundamental para poder entender algunas de estas discusiones, hay un documento que es profesor emérito de la Universidad de Harvard que se llama Amartia Sen que es Presidente de la Asociación Mundial de Econometría y Presidente de la Asociación de los Estados Unidos de Econometría, hindú, yo escribí una nota hace poco tiempo en El Universal explicando en detalle sus teorías con motivo de uno de los premios internacionales que se le termina de conceder, candidato al Premio Nóbel en las últimas 3 ediciones del Premio Nóbel. Amartia Sen dice que es falto totalmente pensar que hay un solo camino al desarrollo, es el camino que se le ha ofrecido a los países en desarrollo en los últimos años él lo llama la política de sangre, sudor y lágrimas y la llama una política cruel de desarrollo. Esta política ha sido sobrevendida al mundo en desarrollo, pero no funciona en la práctica. En la práctica el desarrollo económico sólo puede prosperar si al mismo tiempo hay un desarrollo social importante y significativo, las dos cosas no son una primera y la otra después, las dos cosas son interrelacionadas porque si las inversiones en educación, en salud y nutrición son básicas para formar capital humano que es decisivo para el desarrollo, si no hacemos un desarrollo social importante no tendremos nunca un desarrollo económico significativo sostenido, esta no es sólo la opinión de Amartia Sen, es la opinión del Presidente del Banco Mundial, la principal institución de financiamiento internacional del mundo, el señor Wolferson, que hace pocos días le dijo a toda la plana mayor del Banco en Washington no hay desarrollo económico sostenido en el tiempo si no hay un desarrollo social en profundidad activísimo simultáneo.

La cuestión es cómo armar esta interrelación, no va a haber desarrollo social sino hay un desarrollo económico significativo, pero no va a haber desarrollo económico sostenido sino hay un desarrollo social importante, tenemos que cambiar de modelo de desarrollo, es la propuesta y la sugerencia que viene de todas estas fuentes. La idea es que apostar unilateralmente a sangre, sudor y lágrimas que lo único que va a generar es cada vez más sangre, sudor y lágrimas, no es la única opción, dice Amartia Sen. El le da nombre a otra opción, dice puede haber una política que es 'desarrollo junto con mis amigos' la llama él y toma una estrofa de los Beatles, de la famosa canción de los años 60, 'desarrollo en cooperación', cooperación hacia el interior de las sociedades con alianzas estratégicas entre los sectores fundamentales y cooperación en términos internacionales con una puesta central a la inversión en capital humano y en capital social a que he hecho referencia anteriormente.

Estas cinco líneas de debate actualmente en el mundo indican que ha habido cinco errores muy graves en América Latina, que el problema no son los recursos ni son los pobres, sino que habido errores muy serios, la teoría del derrame, la marginación del capital humano y del capital social, la acentuación creciente de las inequidades, tratar de desbaratar totalmente la capacidad de acción del Estado y finalmente apostar exclusivamente a un modelo cruel del desarrollo, no han producido resultados en ninguno de los planos, ya que han agravado la situación social pero además no han producido resultados significativos de ninguna índole persistentes, sostenibles en el mediano y largo plazo en el campo económico.

Una reflexión final, sobre escenarios, hacia el futuro. Hay dos posibles escenarios que se visualizan, primero es el escenario que derivaría de aceptar este tipo de propuestas o de presentaciones bastante usuales en América Latina en los últimos años donde se le dice a la gente y a la opinión pública más o menos sintéticamente lo siguiente, se dice este es un proceso de modernización y la modernización tiene costos sociales altos, esos costos son inevitables y sectores importantes de la población quedan fuera del proceso, esos son los costos del progreso, este escenario va a conducir, de ser aceptados estos razonamientos a una exclusión social creciente en las sociedades latinoamericanas. Este escenario significa varias propuestas implícitas muy graves, significa por un lado apostar a una línea en la que gran parte de la sociedad va a quedar fuera totalmente del todo, a apostar una modernización que no va a ser sostenible porque detrás de todo esto hay obviamente una inestabilidad social y política enormes y renunciar a la idea de solidaridad porque significa que una gran parte de la sociedad queda fuera y la renuncia explícita a la idea de la solidaridad entre los seres humanos.

Hace pocos días compartimos en España un panel sobre estos temas y un eminente profesor español decía es peor todavía que lo que ustedes dicen porque lo que se está practicando en América Latina decía el Dr. John Prax, profesor titular de la Universidad de Barcelona decía lo que se está practicando en América Latina es un darwinismo social, los excluidos no son cualquiera, se está excluyendo a los más débiles, se está excluyendo a los niños, se está excluyendo a las mujeres, se está excluyendo a los jóvenes que tratan de incorporarse a la población laboral.

Segundo escenario, este no es el único escenario posible como advierte Amartia Sen. El otro escenario es el de lo que hoy en día se comienza a denominar crecimiento compartido, es potenciar estas inmensas potencialidades de recursos de América Latina para montar un desarrollo económico que signifique crecimiento compartido, interrelacionando el desarrollo económico y el desarrollo social y no es teoría. Las proposiciones están muy claras, las proposiciones son inversión muy signifiativa en el capital humano y el capital social, reducción total de los altísimos niveles de inequidad actuales, concertación del Estado con toda las fuerzas de la sociedad de un Estado eficiente para llevar adelante las tareas que están planteadas, con una gerencia social de primera calidad, tratar de reposicionar a nuestros países a través de alianzas en términos de integración regional y subregional que nos permitan asomarnos a las nuevas características de la geoeconomía mundial, toda esta propuesta está sobre el escenario como una posible alternativa a la otra, hay una disyuntiva de caminos actualmente y tratar de recoger elementos sobre esta discusión y mejorar la calidad del debate en América Latina, es fundamental para que esa disyuntiva de camino se incline en el sentido correcto.

Me permito sugerir que el rol de ustedes informándose participando en la discusión y llevándola a todo este país tan fundamental para América Latina puede ser absolutamente significativo. Para terminar quería compartir con ustedes lo que pasó con la gente que escribió el Informe Elwin. Este dramático informe sobre la pobreza se ha agotado en infinitas ediciones. Esta comisión de personalidades, después que terminó de describir el cuadro que yo suscintamente he planteado anteriormente, dijeron bueno a quién le encargamos que escriba un prólogo sobre una cuestión tan impresionante, y resolvieron que no lo escribiera Elwin, que podía obviamente haberlo escrito, ni buscaron a ninguna figura prominente del campo científico, sino dijeron este cuadro tan terrible sólo puede ser descrito por un gran escritor latinoamericano y le encargaron el prólogo a Carlos Fuentes. Carlos Fuentes, el célebre escritor mexicano escribió el prólogo y el prólogo empieza diciendo: «Algo se ha agotado en América Latina, los pretextos para justificar la pobreza».

Fuente
Biblioteca electrónica. Caracas, Venezuela

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me ha sido muy util para la universidad

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Excelente discusion del punto .SALUDOS

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