La Responsabilidad Social de los Medios de Comunicación de Masas
El encuentro "Comunicación y desarrollo: pasos hacia la coherencia" fue realizado del 13 al 15 de julio de 2009 en Santander (España), por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), Inter Press Service (IPS), la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y la Fundación Carolina.
Durante la sesión "Las políticas públicas de comunicación: Estado de la Cuestión y Propuestas para el Cambio", Antonio Franco participó con la ponencia "La Responsabilidad Social de los Medios de Comunicación de Masas", en la cual reconoce que no se puede hablar de responsabilidad social de los medios en el momento de crisis por el cual están atravesando, ya que el debate actual se da más hacia lo comercial y menos sobre cómo mejorar la calidad y el rigor de la información. Sin embargo plantea la posibilidad de que la crisis económica desemboque en un redireccionamiento de los medios para que realmente puedan cumplir una función de servicio público.
Señala que la crisis económica está determinando efectos muy negativos hacia los propios contenidos de los medios, pero se abre la posibilidad que de la crisis salgan unos modelos empresariales más realistas y se imponga poco a poco el criterio de autofinanciación a partir de empresas que sólo se dediquen al manejo de la información.
Soy un periodista y un hombre consciente de la gran decepción que tiene todo el mundo alrededor respecto a lo que estamos haciendo. Y en vuestro caso en general de la profunda decepción que hay respecto a lo que está haciendo la prensa profesional y el poco caso que se hace a vuestros temas en los medios profesionales.
Pero tengo otra cosa todavía peor, se me pide que hable de la responsabilidad social. En realidad me dan un cuarto de hora pero necesito algo así como 10 segundos para decirlo. El problema es muy dramático porque precisamente lo que tenemos entre manos es que en estos momentos mi profesión está completamente fuera de juego la convicción de que ejercer este trabajo sea un servicio público.
Hubo un tiempo hace no muchos años que todavía nos podíamos pelear unos con otros discutiendo si lo del servicio público era una cosa que era responsabilidad esencial de los que trabajan para los medios públicos y yo era de los que decía que los que trabajamos en los medios privados también debemos tener como referente de fondo que nuestra función es una función de servicio público y que quienes trabajamos en la privada como en la pública tenemos las mismas obligaciones respecto a la opinión pública. Estoy hablando de los tiempos en lo que esto por lo menos se discutía.
Mayor Zaragoza decía que en la reunión de 2007 se dijo que los medios no estaban aquí porque a lo mejor estaban trabajando. Eso es una gran mentira, los medios no estaban trabajando ya. En este país desde que acabó la transición se acabó lo de trabajar conscientemente en lo que podríamos llamar los parámetros de responsabilidad general. Los medios no estaban en el año 07 y en el fondo tampoco están aquí porque están sobre todo viviendo su crisis, deleitados por su crisis y haciendo una cosa todavía más inmoral que es proyectando la crisis general a través de su mal estado particular por lo que nos pasa a nosotros.
Si hiciese un trabajo científico sobre la incidencia que ha tenido en el noble empeño de poner con mala uva al conjunto de la opinión pública española por la crisis, si fuera mensurable medir lo que eso se debe al hecho de que esto lo están contando unos periódicos que están teniendo ellos de una forma generalizada o que están escribiendo las gacetillas sobre estas cuestiones, personal de relaciones que están con contratos basura de una manera mayoritaria, etc.
Si quitásemos esa subjetividad añadida que le estamos poniendo todos, incluso la subjetividad que le da a las decisiones que toman los directores, sabiendo en estos momentos que las cuentas no están saliendo en casa y de que caída de la publicidad y la caída de la difusión están determinando que no va a ser seguro que llegue a final de mes el dinero para pagar las nóminas, entenderíamos cosas como que por ejemplo cuando subía el precio del petróleo era siempre noticia de primera página y cuando el petróleo empezó a bajar las noticias sobre eso salían en la página 14 a una sola columna y por abajo. Marcaba la subjetividad.
La profesión está sufriendo su propia crisis, la profesión ha perdido sus referencias de fondo. La profesión cree mayoritariamente en estos momentos de que la salida está por mejorar la comercialidad.
Esta mañana Ramonet hablaba de lo paradójico que resultaba de que si cogíamos el espectro de los diarios españoles de derechas e izquierdas, de los locales y de los más generales, todos habían dedicado prácticamente el mismo nivel de atención informativa e incluso editorial a un tema como el de Michael Jackson, que en tiempos pasados posiblemente habría sido perceptible porque unos diarios son de una manera y otros diarios son de otra. La presencia del fútbol en los diarios de información general, etc. Todo está respondiendo a lo mismo y todo va contra vosotros.
A los que estáis preocupados por la información de la cooperación, todo está sometido a si es comercial o no es comercial. Yo incluso en mi periódico había llegado a tener problemas porque esa discusión de si esto será comercial o si esto va a vender a veces se lo planteaban los redactores al director. Es decir ya no era la carrera de la empresa al director para que intentase seducir a los redactores, sino que la preocupación de abajo a arriba ya era ese tema de la comercialidad, el tema del impacto, está todo el mundo debatiendo en los periódicos de qué manera podemos impactar mejor. Hay excepciones, evidentemente. Pero el debate sobre cómo mejorar la calidad, el rigor, la contextualización de las noticias, etc. Es cada vez más minoritario.
Y en el fondo lo que estamos viviendo es algo que también Ramonet describía como el desconcierto profundo respecto a la nueva situación mediática. Sabemos por un lado que hay unas super-estructuras en el mundo en el que además nos toca vivir a nosotros en los países occidentales donde las grandes corporaciones están marcando el ritmo de la agenda y de todo continuamente, nos sentimos incómodos respecto a eso, pero nos falta también como profesión coraje para dar el paso de empezar nosotros también desde los medios profesionales sobre cómo podemos sumarnos al viaje colectivo que están iniciando las redes sociales.
Ese debate llega como máximo a algunas reflexiones sobre cómo debemos hacer la edición web del periódico y cosas de este tipo que son bastante superficiales respecto al fondo del problema que tenemos.
En ese contexto tengo la impresión de que la gente como vosotros habéis de esperar a que acabe esta crisis, no la crisis general sino la crisis esta de fondo, esencial, la crisis de identidad y la crisis de autodefinición de qué somos los periodistas, qué es lo que son los medios, en qué ha de consistir nuestro trabajo. Y en eso quizá no hemos de ser pesimistas porque hay alguna posibilidad de que la crisis económica acabe poniéndonos un poquito más en nuestro sitio.
Me refiero a que ahora por ejemplo la crisis económica lo que está determinando es efectos muy negativos hacia los propios contenidos de los medios, como por ejemplo lo primero que están suprimiendo es los corresponsales, la mayor parte de los periódicos está reduciendo el número de brazos que están trabajando en las redacciones, la mayor parte de los periódicos está reduciendo papel y a medida que vamos reduciendo el papel, lo que vamos perdiendo es espacio para contextualizar las noticias, para aportar documentación y mostrar las opiniones posibles.
Yo creo que en este momento se abre alguna posibilidad de que de esta crisis salgan unos modelos empresariales más realistas y que se imponga poco a poco el criterio de que lo que han de hacer los periódicos normales es inventar simplemente autofinanciarse a partir de empresas que en realidad de dediquen solamente a esto.
Puede quizá nacer una filosofía en la cual incluso tengamos el apoyo del mundo de la política que acabe diciendo que los editores de los periódicos han de ser estrictamente editores de los periódicos. Si eso acabase así yo bendeciría la crisis que estamos viviendo ahora.
Otro de los temas es que por ejemplo ahora que las cosas van mal está todo el mundo pidiendo ayudas gubernamentales. Yo creo que somos demasiado viejos como para no saber lo que significan las ayudas gubernamentales con la prensa, o somos demasiado viejos para no saber lo que ha pasado con los medios públicos dependientes de gobiernos nacionales o autonómicos o locales en la defensa de sus líneas. La posibilidad de que también de esta crisis salgan políticas de ayuda a los medios de comunicación que no vayan en la dirección de siempre, sino que vayan en líneas más profesionales.
Es muy probable que de esta crisis acabemos desembocando en un replanteamiento de los medios. Pero hasta que la profesión no se reencuentre, ni vosotros ni los demás ciudadanos tenéis la posibilidad de tener periódicos decentes en casa cada mañana.
Periodista Fundador de El Periódico de Catalunya y Asesor de la Presidencia del Grupo Zeta. Es miembro electo del Instituto Internacional de Prensa (IPI), organización dedicada a la defensa activa de la libertad de expresión y comunicación en todo el mundo. Ha participado como invitado en congresos internacionales sobre periodismo, diseño y publicación de periódicos y gestión de contenidos. Ha sido galardonado con los premios de periodismo “Godó”, “Ortega y Gasset” y “Luca de Tena”.
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