Entrevista con Luis Ramiro Beltrán
Nacido en Bolivia de padres periodistas en 1930, Beltrán es uno de los principales precursores de la comunicación para el desarrollo en América Latina. Se inició en el ejercicio de ella en 1953 en su país y la cultivó luego en toda la región desde cargos en la OEA, en el Gobierno del Canadá y en la UNESCO, y como consultor de numerosas entidades públicas y privadas.
Luego de obtener el doctorado en comunicación y sociología en la Universidad del Estado de Michigan, Beltrán asumió en Bogotá en 1970 la dirección del Centro Internacional de Desarrollo Rural y Reforma Agraria. Paralelamente a ello, desarrolló una amplia producción de literatura crítica y propositiva que se difundió en varios idiomas y en muchos países, inclusive fuera de la región. Su temprano planteamiento conceptual para formular políticas de comunicación, así como sus críticas de la dominación interna y de la dependencia exterior de Latinoamérica en materia de comunicación, le dieron en esa década renombre internacional.
Dirigente en aquel tiempo de las principales organizaciones internacionales de comunicación, cobró también atención universal con su crítica de la investigación científica en el "Tercer Mundo", a la que halló indebida y erróneamente basada en premisas, objetos y métodos foráneos. Por todo ello ha recibido numerosos reconocimientos en varios países, comenzando en 1983 con el premio mundial de comunicación "MacLuhan-Teleglobe de Canadá".
Guionista de cine documental , dramaturgo, poeta y cronista, además de comunicólogo, es – por otra parte – miembro de número de la Academia Boliviana de la Lengua.
Al cabo de 34 años retornó en 1991 a su país, desde el que continúa trabajando en su profesión a la par del periodismo, sin perjuicio de brindar aportes cívicos a la creación de la reforma educativa y a la conducción de la Corte Nacional Electoral.
En años recientes el Dr. Beltrán ha dedicado considerable atención a la necesidad de mejorar la ética periodística desde la Asociación de Periodistas de La Paz y desde la Asociación Nacional de la Prensa, y ha participado como Defensor del Lector del precursor ejercicio recursor de autorregulación emprendido por el Grupo de Prensa Líder que conjuga a ocho de los principales diarios de Bolivia.
Entrevista realizada por La Iniciativa de Comunicación el 5 de abril de 2006.
La Iniciativa de Comunicación, CILA: ¿Cómo se da su vinculación con el campo de la comunicación y el desarrollo?
Luis Ramiro Beltrán: Yo comencé a trabajar en esto en el año 53 de pura casualidad. Mi padre y mi madre eran periodistas, y yo empecé a los 12 años en el periódico de mi pueblo, que aún existe y se llama La Patria. Esto era en Oruro, un pueblito minero boliviano. En el año 46, mi madre consiguió una beca para que yo terminara la secundaria - yo estudiaba en esa época en un colegio alemán, un colegio católico con profesores nazis. Gracias a esa beca llegué a La Paz a un colegio americano, y cuando estaba en mi último año de secundaria, trabajaba en el principal diario de Bolivia. Ese diario, fue cerrado en el año 52 por una gran movimiento revolucionario y así perdí el trabajo que más amaba.
Una mañana, llegó un hombre, un “gringo”, a buscarme a casa. Me dijo: “tu amiga, la Mecha, que estudiaba contigo en el colegio, trabajaba conmigo en el Servicio Agrícola Interamericano. Me está dejando su puesto porque su papá se va a vivir a los Estados Unidos, de modo que ella me dice que el mejor para asumir su cargo eres tu”. Ese era Frank Shideler. Mi primera reacción fue decir que no, pero el insistió e incluso me propuso irme a Puerto Rico a estudiar televisión, radio y prensa educativa. Esos fueron mis inicios, y coinciden con los inicios de la Comunicación para el Desarrollo: finales de los 40's e inicios de los 50's.
Estando allá, encontré a Florence Thomason, quien para ese entonces era la oficial de Comunicaciones de USAID para América Latina. Me propuso ir a los Estados Unidos, en donde no había ninguna escuela de comunicación: existían escuelas de escritura con componentes de comunicación o salud o educación. Nos mandaron a estudiar a los Estados Unidos y allí, dentro de la universidad, escribí yo mi primer artículo, en el que empezamos a criticar con buenas razones y con observación científica, lo que nosotros mismos habíamos estado haciendo y enseñando a hacer. Ahí comenzamos a dar origen al campo de estudio como tal. Existía la práctica sin que se le llamara así, montones de ejercicios de comunicación alternativa que no tenían mucho nombre, así que la teoría empezó tarde – hacia mediados de los años 70.
Juan Díaz Bordenave y yo somos coetáneos en el trabajo en comunicación para el desarrollo: ambos comenzamos en el año 1955, haciendo no análisis, no investigación, simplemente en el trabajo en el área. Ambos fuimos capacitados por lo norteamericanos, nos conocimos allá y volvimos a trabajar con el Instituto de Ciencias Agrícolas de la OEA. En esa época,
USAID fomentaba 3 campos: salud, educación y agricultura, y tenía oficinas de comunicación por país: Juan Díaz y yo trabajabamos esas oficinas… pues les salimos niños rebeldes. Trabajamos muy contentos y eficaces en esa tarea, sin ninguna reflexión crítica, hasta que luego de trabajar en nuestros países por muchos años descubrimos que nuestra ciudad era muy distinta para muchos de aquellos que hacían esas misiones.
CILA: Si usted escucha la expresión "Pioneros de la comunicación en América Latina", ¿en qué y en quiénes pensaría?
LRB: De los pioneros, cualquier lista que uno haga, va a ser incompleta. En este sentido, tendríamos que tener muy claro que se entiende por precursor, y precursor en qué materia. Para mi precursor y pionero quiere decir “que comenzó algo”.
Tendríamos que empezar por pensar en quienes trabajaban en el campo antes de que se convirtiera en una materia teórica. Yo he señalado el inicio de la práctica en el periodo comprendido entre el último tercio de la década de 1940 y el primero de la de 1950, así que si por precursores tomaramos a quienes trabajaban en los inicios de los años 50, tendríamos que mencionar a Juan Diaz Bordenave y a mi.
Pero si pensaramos que de "Comunicación para el Desarrollo" no se habla sino hasta finales de los 60´s (porque no había salido el libro de teoría de Lerner y el de Schram, es decir, entendida en el sentido norteamericamno del pensamiento, que no ve una sociedad injusta sino simplemente tenía idealizada la modernización - más plata con mejores técnicas), ahí se reduce el espectro en un tamaño considerable.
En esta lista pueden faltar y sobrar algunos. Es posible que de aquí ustedes no hayan escuchado muchos, pero tomen esta lista como la "memoria de un excombatiente de la comunicación democrática" (risas). La mayoría de ellos aun viven, y aunque siguen generando pensamiento, están dedicados a otros asuntos. Podríamos citar a :
- Juan Díaz Bordenave, Daniel Prieto y Mario Kaplún, precursores de la comunicación democrática y de la comunicación alternativa para el desarrollo democrático. Se supone que yo debo estar en el mismo lote.
- Francisco Gutierrez, quien tiene un instituto de educación desde hace varios años en Centroamérica. Es español pero con gen latino, así que se ha dedicado a trabajar en Argentina, Perú y Costa Rica.
- Leobardo Jiménez, un mexicano que fundó en Chapingo la primera escuela de América Latina con experiencias de comunicación para el desarrollo rural.
- José Márquez de Mello, ha hecho análisis en comunicación para el desarrollo, ha publicado compilaciones… es como el padre de los investigadores - bueno, con Pasquali. A mi me pone Marques de Melo en este nivel y él no se pone, pero lo es decididamente, aunque él, al igual que Jesús Martín Barbero, no estuvo dedicado completa y exclusivamente a la comunicación para el desarrollo.
- Manuel Calvelo, otro español, quien trabajó con las primeras cámaras de video para aplicar la educación. Lo hizo en Chile y Perú en el año 63 o 64, y ha escrito un manual de comunicación y desarrollo.
- Frank Gerace, quien recibió como cura y antes que nadie en Bolivia, un libro de Paulo Freire. Se quedó fascinado con eso y a partir de allí escribió otro texto llamado “La Comunicación Horizontal”. Así como Freire hablaba de la educación horizontal, él transpuso el conocimiento freiriano hacia la comunicación. El no era un comunicólogo, simplemente de manera intuitiva, dio el primer paso.
- Tendríamos que señalar también, por ejemplo, a Samuel Mushkin, un chileno experto en artes gráficas para la salud que trabajaba antes del 52, una época en la que no existía el nombre, la orientación para el trabajo que habían realizado.
- Por supuesto un gran maestro, Hernando Bernal Alarcón, de la Acción Cultural Popular (ACPO) - Radio Sutatenza. Quiero destacarlo porque yo identifico el nacimiento de la comunicación en América Latina en Colombia, con Radio Sutatenza, y en Bolivia, con las Radios Mineras. A pesar de ser dos modelos diferentes – ACPO es un poco externo, paternalista, muy bien dotado y con mucha plata, mientras que en Bolivia son mineros pobres que trabajan 14 horas diarias, ganándose un sueldo miserable y muriendo infectados por el metal-, ambos nacen sin teoría, surgen de la práctica. El es un hombre extraordinario, de una estatura fenomenal en el escenario comunicativo latinoamericano.
- Otros nombres de aquella época son Joao Boscopinto, sociologo brasilero, y Maria Cristina Matta, experta en radiodifusión en la Argentina.
Así mismo, a nivel de Colombia podemos mencionar nombres como: Andrés Novoa, Jaime Sánchez y Sonia Restrepo Estrada, pioneros en el sector agro (el Instituto Colombiano Agropecuario, con fondos de USAID, mandó a los primeros funcionarios a tomar maestrías en el exterior); Victoria Colbert, pionera en el tema de educación, con la metodología de Escuela Nueva; Amparo Cadavid; Patricia Anzola, Margarita de Botero, entre muchos otros.
Todos estos que he mencionado, hemos sido prácticantes del oficio. Otros, como Martín Barbero, nunca han trabajado en comunicación para el desarrollo, pero han hecho cosas muy significativas que se aprovechan para el campo y para la investigación en general, una contribución extraordinaria e indiscutible. Néstor García Canclini, es otro ejemplo: un antropólogo argentino que ha vivido en México durante muchos años, que ha hecho mucho pensamiento alrededor de transformar la visión de la comunicación, no del desarrollo en general, especialmente en relación con la cultura.
Hay otros que son de una generación más reciente y que fueron parte de un fenómeno que quiero destacar y al que me siento muy orgullos de haber contribuído. En los incios de los 70’s se empieza a entender la comunicación en otro sentido: el cambio social radical. Eramos un grupo de irreverentes proponiendo que era necesario cambiar el modelo de comunicación. Entre el 74 y el 75, hay una pleyade enorme de gente trabajando en este sentido: Pasquali, por ejemplo, desde Venezuela, y Eliseo Verón en la Argentina.
La democratización de la comunicación para el desarrollo no podía ser entendida solamente como ir más allá de las técnicas en el sentido de refinamiento, de acomodo a la sociedad, no. Tenía que plantear soluciones para acabar con la injusticia, que también se daba en cuanto a la comunicación porque los medios estaban acaparados por personas que trabajaban al servicio de la conservación, no del cambio- contra eso fuimos. El Consorcio de Comunicación para el Cambio Social, por ejemplo, que hoy en día dirige Alfonso Gumucio, lo que pretende es rescatar esa intensión que desde el año 74 se integró a la comunicación. A comienzos de la década del 70, se puede ubicar el nacimiento en América Latina de esta corriente. Yo la condenso en un estudio denominado “Adiós Aristóteles”, en donde recopilé todos estos ejercicios y los reduje a las bases para un modelo nuevo.
Dentro de ese encuadre hay mucho académico, y entran personas de muchos países. Puedo mencionar, por ejemplo, a Luis Peirano del Perú, que actualmente dirige una de las pocas escuelas en comunicación que tiene la cátedra de Comunicación para el Desarrollo. Además Washington Uranga de Argentina; Joseph Rota de España; Augusto Torres de Ecuador; Alejandro Alfonzo de Venezuela; José Antonio Mayobre de Venezuela; Jaime Cusicanqui de Bolivia; Luis Codero de Costa Rica; y Miguel Urioste de Bolivia, entre muchos otros.
Rosa María Alfaro, por ejemplo, ha escrito un texto de una nueva propuesta de comunicación para el desarrollo – pero es de otra generación, quiero decir, no es precursora.
CILA: ¿Cúales han sido sus mayores aportes al pensamiento de la región?
LRB: En la India en el año 69 planteé la necesidad de democratizar la comunicación en un ensayo muy esquemático. Pero en mi tesis de grado en Michigan, en el año 70, ya es todo un planteamiento, una denuncia de la dominación norteamericana y de las oligarquías internas en los países de la región.
Mis críticas estaban realizadas sobre bases científicas y matemáticas, no estaban hechas en términos políticos. Lo que buscaba era demostrar la dominación. De mis diez maestros, David Verlo y Everett Rogers, los dos más importantes, me nombraron asistente de cátedra y luego me honraron siendo mis asesores de tesis, así que gente que estaba dentro del “establishment” americano, terminaron favoreciendo a los rebeldes (risas).
Hasta ese momento habíamos hablado de comunicación para cambiar a la sociedad, pero nunca habíamos discutido sobre hacia qué dirección. Primero queríamos cambiar la comunicación, pero nos dimos cuenta de que si no cambiaba el modelo de desarrollo, pues no tenía sentido. Empezamos a pensar en ¿cuál comunicación?¿ para qué desarrollo? En el año 74 hubo una reunión en Palmira (Colombia), en la que ya yo planteé que no podía haber comunicación democrática si el modelo de desarrollo no lo era.
A mediados de esa década empezaron a surgir otros temas diferentes, que ensanchan la banda, y ahí se crea un movimiento académico muy fuerte, donde posiblemente participaron entre 100 y 200 académicos, un movimiento al que yo llamo “francotirador”, porque no había una central, un director, una asamblea… simplemente nos encontrabamos en reuniones internacionales… Era algo así como “¿ahhh, tu eres Mattelart? Si mucho gusto, yo soy Roncagiolo…(risas) A Paulo Freire lo conocí muchos años después de estar trabajando, pero ya lo admiraba y reconocía sus aportes. Sin embargo, Paulo no era comunicador; era un gran pedagogo que dio gran inspiración a comunicadores que supieron aprovechar sus ideas y darle crecimiento propio.
CILA: Si hablamos de los aportes que América Latina ha hecho a la reflexión
sobre comunicación, ¿qué aspectos vendrían a la mesa?
LRB: Hay un aporte inicial y fundamental: es el haber identificado la problemática de la comunicación y del desarrollo como parte de sistema de gobierno antipopular y oligárquico que prevalece en la región. Identificar y denunciar. No callarse. Encontrar que mejores cámaras o más elementos para escribir o mayores recursos para traducir a varios idiomas está bien, pero que si es para perpetuar la sociedad injusta, no sirve. Ese grupo de francotiradores no estaba de acuerdo con que siguiera el mundo así, y abrió varias sendas de pensamiento.
Así la comunicación para el desarrollo pasa del campo de la gestión técnica, de cómo educar mejor al agricultor, a preguntarse ¿para qué educarlo? ¿para que lo sigan explotando? Mientras haya latifundismo, mientras no haya reforma agraria, y no se cambie el modelo de desarrollo, la comunicación va a ayudar a perpetuar el sistema de abuso de la minoría y de la dominación extranjera. Tiene que cambiar en la dirección de oponerse a dominación interna y a la dependencia exterior.
Un elemento de esa apertura fue la formulación de las bases de unas políticas nacionales en comunicación. La Unesco me contrató en el año 73 para que hiciera una propuesta de bases para políticas nacionales en comunicación en América Latina. Hice el documento y mi trabajo en este campo abrió una senda sumamente conflictiva porque para la SIP y la AIR, eramos algo así como el ejército de avanzada intelectual del comunismo en América Latina. Pero entre nosotros había marxistas como Mattelard, y había gente como Fernando Reyes Mata, liberales, conservadores o socialdemócratas como era mi caso.
El documento se presentó en Colombia en el año 74 ante un panel de expertos. Ellos tomaron el documento y lo prepararon para una reunión de Ministros. Esta reunión fue aplazada por SIP y la AIR -bajo calumnia, violencia e insultos- durante dos años, pero finalmente se realizó en el año 76 en el país más democrático de América Latina, Costa Rica. Allá, el ministro venezolano Guido Grooscors, hizo una declaración que para mi es un credo de la comunicación democrática. No estabamos invitados los expertos a esta reunión, porque eramos más bien unos terroristas a los que había que fusilar.
Coincidió esta locura chiquita a mediados de la década, esta pequeña insurgencia desde los locos terroristas latinos, con que el Movimiento no Alineado había proclamado al primer tercio de la década, la necesidad de crear un Nuevo Orden Internacional de la Economía, que provenía mucho del pensamiento latinoamericano de sociólogos, politólogos y economistas. Ellos habían formulado esta Teoría de la Dependencia, desde la que se planteaba como cuando los países pobres compran más caro y venden menos, se produce un déficit que tiene a estos países cada vez más prisioneros de los intereses norteamericanos.
Eso nos planteaba un rumbo: cambiar el modelo. Por eso esa declaración fue fundamental, tanto que después hicieron una reunión asiática en la que se usó todo el pensamiento latinoamericano, dando paso a la mundialización de nuestro producción intelectual en este sentido. Así, los No Alineados declararon la necesidad de un Nuevo Orden Internacional de la Economía, y muy poquito después, por iniciativa de un latinoamericano (tengamos en cuenta que liderazgo era yugoslavo y árabe), Germán Carnero, mi antecesor en UNESCO en Ecuador, se realizó en Tunez la promoción de un Nuevo Orden Internacional de la Información, NOMIC. Era un parrafito chiquitito, no había desarrollo conceptual, y lo dio América Latina. Ahí están decenas de decenas de nombre como Roncagiolo, como Reyes Mata, una pléyade enorme de gente…
Es decir, se juntó el pensamiento político con el modelo nuevo de comunicación democrática, y todo ello formó un paquete conceptual políticamente muy fuerte que duró vigente durante bastante tiempo, más o menos hasta finales de los 80's. En los 90, prácticamente, se hizo humo.
CILA: ¿Qué pasa ahora? ¿Por qué cuando se ha logrado todos esos avances, la comunicación deja de dirigirse en ese sentido?
LRB: En mi texto “Neoliberalismo y Comunicación Democrática en América Latina - Plataformas y banderas” , desarrollo una reflexión extensa sobre esa inquietud. El fenómeno de la globalización, del neoliberalismo –que arranca en los años 80, le prometió otra vez a América Latina que ahora sí habría desarrollo, y que la plata iba a abundar, y en realidad lo que trajo fue más miseria, más distancia, más desgracia… Entonces la comunicación quedó fuera de foco, desconcertada… mucha gente abandonó el campo… no vayan a creer que la comunicación para el desarrollo se enseñaba en aquella época en todas las universidades, no. Era una minoría muy modesta, pero muy brillante y muy tenaz.
Como denuncia del propio Márquez de Melo, se mercantiliza completamente la educación para la formación del comunicador, y los jóvenes hoy no quieren saber nada del cambio social. Están más interesados en las relaciones púlbicas, la plata, el mercadeo, la figuración… ensuciarse las manos para rescatar al pueblo de su desventura, desgraciadamente es un idealismo que los jóvenes parecen haber perdido.
Ahora los desafíos son gigantescos. En España, voy a presentar en un Congreso Iberoamericano de Comunicación, una respuesta intermedia ¿Qué pasó en América Latina? Manifestaciones en Perú, Ecuador, Bolivia, Argentina, en todo lado, son la demostración de que la gente que creía en esos ideales siguió luchando por ellos individualmente, o en asociaciones y organizaciones.
En ese documento voy a desarrollar muy detalladamente un análisis de la situación de América Latina ante el neoliberalismo: el derrumbe económico, la miseria, el aumento de la injusticia. Inclusive yo extracto de ahí un ideario para la evacuación, ¿qué hacer frente a esta montaña colosal que nos ha caído? Tomando en cuenta todo lo que esto significa, hago una condensación y una propuesta, algo así como una receta.
Ya no hay una entidad política internacional que se ocupe de estos asuntos- la única institución que se comprometió en América Latina con las políticas de comunicación en la lucha contra la injusticia fue la Iglesia Católica. Uno de los errores de quienes participamos en ese movimiento, fue haber pasado demasiado tiempo conversando entre nosotros, no haber salido del ámbito académico, y no haber penetrado los partidos y los sindicatos: no hubo ni un sólo partido o sindicato interesado en esta propuesta. Aunque luchamos por ellos y para ellos, no tuvimos la visión ni el acierto de trabajar con ellos para que ellos ejercieran la presión política necesaria.
La tecnología que ha venido con la globalización, el manejo de la información a nivel mundial, el hecho de que los computadores hayan entrado a reemplazar al libro, representan un reto, y no hay –por lo menos que yo sepa- suficiente reflexión latinoamericana sobre ese tema. Lo que digo es que hacen más falta que nunca esas políticas y ese nuevo orden... todo eso que parece quimera, sueño, debería reiterarse y repetirse…¿Por qué? Por una simple razón: No por obsesión, sino porque la situación que denunciamos en los años 70 en materia de comunicación y de políticas sobre desarrollo, no sólamente no ha mejorado un adarme desde entonces, sino que ha empeorado brutalmente tanto en la economía como en la comunicación y en la cultura.
Comments
Muy Importante, considero de gran utilidad para nosotros los Estudiantes de Comunicación Social de la Universidad Católica Cecilio Acosta, Venezuela Estado Zulia.
Ahora bien le agradezco mayor Información sobre: Comunicación para el Desarrollo, Comunicación de Desarrollo, Comunicación de Apoyo y Comunicación Alternativa
(donde deben cambiar el Hombre y la Mujer, en el: Pensar, Sentir y Actuar). Para cualquier Material de apoyo enviarlo al Correo Electronico. O_L_distancia@hotmail.com
Muchas gracias.....
Admiro mucho al profesor
Admiro mucho al profesor Luis Ramiro, soy estudiante de la Universidad de Montreal y me gustaria comunicarme con él.
margaritacorrea23@yahoo.com
Muy interesante
Estoy leyendo a Beltran en la facu por eso me resultó muy práctica la entrevista, en sus palabras uno puede oir su corazón y la verdad es que es muy coherente su planteo, debería tener más difusión en nuestro país. Gracias por la nota.
- Inicie sesión para enviar comentarios