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Comunicación, Cultura y Cambio Social: Retos y Rutas

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Comunicación, Cultura y Cambio Social: Retos y Rutas


Por Jesús Martín Barbero

Investigador adscrito al ITESO de Guadalajara, México. Autor de "De los medios a las mediaciones" (1987), entre otros muchos libros y artículos, ha desarrollado una amplia labor de docencia e investigación acerca de la problemática de la comunicación contemporánea, desde una óptica preponderantemente filosófica, sociológica y antropológica. Además, es Maestro en Antropología egresado en la Escuela de Antropología e Historia de la Universidad Nacional Autónoma de México,autor de: "Cultura urbana y movimientos sociales" editado en 1998" y co-autor de "Territorio y Cultura en la Ciudad de México" (1999).

Lo que voy a presentar es una apretada síntesis de un informe que acabo de hacer a la OEI y a un observatorio de políticas culturales en Barcelona, sobre esa cosa tan difícil hoy y que nadie quiere meterse que es algún horizonte de futuro, alguna prospectiva hacia dónde va América Latina.

Esa investigación que se ha hecho con base en un cuestionario largo y denso, respondido por unos 150 latinoamericanos, en torno a las diversas culturas de América Latina no sólo en términos étnicos, sino culturas letradas, culturas musicales, culturas de la cocina, industrias culturales, medios, redes. A mi me correspondió hacer el informe a partir de las encuestas y a partir de otro tipo de material sobre medios y redes.

Tengo que comenzar diciendo que esta investigación no es de corte académico. Desde hace ya unos 6 o 7 años, mi agenda personal tiene mucho más que ver con una agenda política que con una agenda académica. Desde que en 1996 comencé a trabajar con el convenio Andrés Bello, con la OEI, UNESCO, con otro tipo de organizaciones intergubernamentales. Una agenda para los políticos, un intento de interlocución con quienes toman las decisiones sobre la marcha de esos países.

Esa agenda me impone colocar como marco la tensión extrema entre lo que viene viviendo el mundo a partir del famoso martes negro 11 de septiembre, Nueva York, y los dos grandes foros sociales mundiales de Porto Alegre. La tensión entre esta fundamentalización de la seguridad que ha convertido a las fronteras, a las vías de comunicación, físicas y virtuales, en lugares de legitimación de la desconfianza, de la privación de los derechos de la privacidad, del recorte de la libertad, con comportamiento oficial de la mayoría de los gobiernos, es decir, en alguna medida, los virus imaginarios, los virus de miedo que andan tan de prisa o más que las finanzas y amenazan ahora al orden global, que reacciona recortando las fronteras y tornando cada día más de sospechoso, de enemigo, a los millones de emigrantes que América Latina exporta cada año a ese asustado pero agresivo mundo del centro.

Frente a la utopía del mercado, Porto Alegre es esta utopía política de un mundo formado por pueblos no por empresas. Y justamente en los dos últimos años, la comunicación ha pasado a tener una presencia no meramente fáctica sino presencia temática y de fondo. A mi ver en Porto Alegre, la comunicación se ha ido descubriendo como una doble perversión y una doble oportunidad.

La primera perversión proviene de la constatación cada día más brutal de la conformación de unas pocas corporaciones globales – 100 clave: American On Line, Time Warner, Sony, etc. – cuya concentración económica se traduce en un poder cada día más inatacable, al fusionar los componentes estratégicos de los vehículos con los de los contenidos, con la consiguiente capacidad de control de la opinión pública mundial y la imposición de moldes estéticos cada día culturalmente más frívolos y más baratos.

La segunda perversión se constata durante la invasión de Irak, la guerra contra Irak: el hecho de que cada vez de manera más descarada los medios hablan la voz de su amo y "ay" de quien no repita lo que el amo quiere que se diga. Esto significó por ejemplo que CNN en Castellano desapareció y nos trasmitía en una mala traducción que nunca antes se había hecho, de un hombre que hablaba, casi siempre un general, una mujer que mal traducía lo que la cadena en Inglés CNN obligó a escuchar y a ver a todos los habitantes de América Latina.

Entonces, de un lado digo que nos encontramos con los medios que ya no disfrazan, envuelven, decoran, sino que descaradamente publican lo que manda el amo, lo cual significó que la libertad de información de la mayoría de los periodistas en Irak se vio permanentemente saboteada, controlada – los periodistas aparecían como la extensión de los miembros de los amos, recortando los derechos civiles hasta un grado impensable en los E.U. con el agravante de que la mayoría de norteamericanos parece estar dispuesta a ceder en derechos civiles, todo porque gane en seguridad.

Pero no hay sólo perversiones. También hay oportunidades. En Porto Alegre hablaba de 2 oportunidades. La primera es la que abre la digitalización, las redes, posibilitando la puesta en un leguaje común de datos, textos, músicas, imágenes; lo que viene a desmontar la vieja hegemonía racionalista del dualismo que opuso durante siglos en occidente, lo ininteligible a lo sensible, la razón a la imaginación, o la ciencia al arte. Hoy día, las redes, como ha escrito Castell, son el lugar donde acaba la famosa y tramposa división del cerebro en un cerebro izquierdo y un cerebro derecho, un cerebro para pensar y un cerebro para placer.

Segunda oportunidad: La configuración de un nuevo espacio público en y desde las redes, a través de los movimientos sociales (ejemplo: En Porto Alegre, ancianas mayores de 70 años que luchan contra la globalización). Las redes están posibilitando un espacio nuevo de ciudadanía. Evidentemente, de embriones de ciudadanía nueva. Es algo que apenas se está gestando, pero es indudable que ni espacio público ni la política coinciden hoy con las fronteras del Estado Nación. El espacio de la política y el espacio público hoy es tanto o más que la nación, lo local, el último municipio de Colombia perdido en el Amazonas y el mundo. Tan espacio de lo público y de la política es ese municipio como el mundo.

En los últimos años, los medios, las tecnologías de información, han ido entrecruzándose densificando una trama muy fuerte en la que luchan por la hegemonía de un lado las más brutales lógicas de la acumulación, las más brutales lógicas de la economía, con las dinámicas más imaginativas, con las estratagemas sociales más innovadoras a través de las cuales individuos, colectivos, regiones, países, buscan abrir su camino, hacer su propia globalización, construyendo su modo de estar en el mundo. Hoy es imposible estar en el mundo sin la movilidad en todos los sentidos que posibilitan los medios y las redes. De hecho, tanto las reuniones de Seattle como de Génova, como las reuniones de Porto Alegre son posibles porque miles de gentes que no se conocían han estado conversando a través de las redes.

Parto entonces de aquí. Parto de que aquello que entreveíamos a comienzos de los 70, hoy día es mil veces más fuerte, mil veces más grande, es decir, el poder ya no se oculta tras los medios, el poder hace los medios y los hace ante el rostro del mundo entero (Ejemplo: dueño del milán, dueño de cuatro canales de tv., Presidente de la República y está desmontando una radio televisora italiana pública para privatizarla). La cosa es así de descarada, repito, tan descarada como la manipulación del gobierno norteamericano sobre CNN y sobre la mayoría de las cadenas que, como ellas han dicho, se autocensuraron, que es la forma peor de censura.

En este horizonte, en este contexto, qué nos que queda a los que desde hace muchos años venimos soñando y luchando porque hayan otros medios, nuestros medios. Porque haya unos medios y unas redes capaces de juntar a la gente que quiere cambiar este pobre planeta empeñado en desaparecer y suicidarse.

Primero. El horizonte político de América Latina es el de un divorcio cada vez más grande entre Estado y sociedades: unos estados convertidos a veces en intermediarios de los magnates, del FMI, del Banco Mundial, de la Organización Mundial del Comercio y de otro lado, una sociedad que es hoy mucho más inequitativa que hace 30 años, mucho más desigual, mucho más excluyente, con porcentajes crecientes de población por debajo de los niveles de pobreza y de miseria. Brasil tiene el título de ser el país con las mayores desigualdades del mundo, o sea, donde hay la mayor acumulación de riqueza con la mayor miseria. De otro lado, un mercado que se elige a si mismo en organización de la sociedad, un mercado que ha entendido que la cultura es mucho más que negocio, que la cultura es el lugar de producción del sentido de la sociedad, de la vida individual y colectiva. Y si no entendemos este cambio no podemos explicar que haya millones de adolescentes, ellos y ellas, padeciendo de bulimia y anorexia.

El modelo del cuerpo, el modelo de deseo, el modelo de felicidad lo está poniendo el mercado; no sólo en términos imaginarios, publicitarios, en términos reales. El mercado hoy sabe más de las contradicciones de los adolescentes que la mayoría de los científicos sociales.

Segundo. Frente a este divorcio entre Estado y Sociedad aparece otro tipo de divorcio. Las sociedades han descubierto en la cultura uno de los lugares clave de la exclusión y del empoderamiento, es decir, cada vez más gentes, indígenas, homosexuales, lesbianas, negros, adolescentes, ven en su diferenciación un modo de afirmación política, social, un modo de renovación identitaria. Hoy día la imaginación es el arma con el que montones de gentes sobrevive día a día. Se da un diseño de vida en otro país como emigrante, se da un futuro con sus hijos, es decir, la cultura ha dejado de ser únicamente lo que las elites consideraron durante siglos cultura, para ser hoy cultura la imaginación cotidiana con la que inventan, recrean, hacen su vida, su identidad, su solidaridad, su tejido social. De hecho, asistimos a una enorme diversificación cultural. Los indígenas no sólo se apropian de tecnologías modernas para sus propias artesanías; además se dan sus propias leyes.

Lo mismo ocurre con los adolescentes que utilizan Internet no sólo para jugar sino para construir grupos de defensa ecológica o de defensa de derechos colectivos.

Tercero. Nuestro Estado frente al ALCA. Esta espada de Damocles, colonial, dieciochesca, que pende sobre nuestros países agravada por la hipocresía de la unión europea que dedica el 40% de su presupuesto anual a subsidios agrícolas, mientras le vende a Argentina el trigo y la carne con la que podría sostener su economía porque es de mucha mejor calidad y 10 veces más barata que la que producen los europeos. Mi reflexión apunta a que los que estamos aquí empecemos a tejer redes más fuertes para que nuestros países exijamos que el debate del ALCA se haga presente en los medios masivos, que haya debates nacionales. El ALCA no lo pueden discutir expertos, el ALCA lo tienen que discutir los pueblos que sufren las consecuencias. Y hay países como Colombia que no se han enterado que ya hay negociadores del ALCA, un ALCA en donde no hay el más mínimo toque de proyecto político.

Necesitamos que el país debata qué nos va a pasar, qué es lo que se está negociando, qué se está vendiendo, qué posibilidades les van a quedar a nuestras culturas. Hablo de religiones, de cocinas, danzas, ritos, libros, pintura, música, poesía.

Hoy se habla mucho del papel de los medios en la descentralización de nuestros países, es decir, en la revalorización de lo regional y de lo local. Sin embargo, desgraciadamente no sólo las emisoras que más oye la gente son encadenadas de una empresa o de otra, sino que asistimos en nuestros países a esta sangrante paradoja: Mientras nuestros gobiernos democráticos han dejado por completo de regular en lo más mínimo los medios privados, toda ley que sale sobre radios comunitarias o sobre intentos de televisiones comunitarias está llena de obstrucciones, de restricciones, de control. ¿Cómo es posible que el Estado desregule por completo las radios privadas, la televisión privada? ¿A nombre de qué derecho le quita la publicidad a las radios comunitarias, le impide hacer noticieros, le rodea una serie de constricciones y de restricciones? Creo que este es otro debate que hay que dar a fondo. Si yo me la estoy jugando por una red de televisión pública es porque me sirve para eso.

Es absurda esta esquizofrenia que les permite a los medios privados hacer negocio con las lágrimas de las madres que les secuestran a sus hijos, les permite hacer negocio con el morbo, les permite hacer negocio con la calumnia. Ejemplo: Canal que compró al ELN la entrega secuestrados de la María en Cali. Yo creo que nuestras redes comunitarias tienen poco futuro si no arriesgan y ponen en debate público esta creciente esquizofrenia entre la libertad absoluta del negocio y las enormes dificultades de los que intentamos hacer ciudadanía.

Hay un ámbito especial que hoy día los que trabajamos cambio social no podemos no asumir, y es todo ese mundo a la vez maravilloso y perverso de las tecnologías digitales; Perverso en sí mismo, por los usos perversos que nuestros Estados están posibilitando, haciendo que la desconexión se convierta en un agravamiento radical de la división social, de la desigualdad social.

Partimos entonces de la brecha social. Estamos en la cola del mundo (porcentaje de usuarios de 2002: Estados Unidos, 61%; América Latina, 1.4%). El problema no es de cifra, es de una revolución, en este sentido estoy de acuerdo con Castell, una revolución que afecta radicalmente lo que entendíamos por producción de conocimiento. Afecta radicalmente lo que entendíamos por escuela, aprender, enseñar. Afecta radicalmente a lo que entendíamos por guerrear.

Las nuevas tecnologías digitales nos plantean desafíos. El primer desafío de fondo es la ausencia de investigación. En América Latina tenemos muy poca investigación sobre cuántos, quiénes, cómo y para qué usan Internet, pero sabemos mucho menos algo más importante todavía: cómo acceden y para qué usan las redes las culturas locales. La mayoría de los estudios nacionales son estudios cuantitativos limitados a las grandes ciudades. Sin embargo, en casi todos los países hay iniciativas, como en Colombia, que están implantando computadores e Internet hasta los municipios más pequeños. Hay un desafío cuantitativo pero sobretodo hay un desafío de investigación cualitativa. ¿Cómo y para qué usan Internet los adolescentes? ¿Cómo y para qué usan Internet las escuelas?

El segundo desafío: No sólo económicamente nuestras mayorías no tienen acceso a Internet, no tienen sobretodo acceso mental. Ese es el problema. El sistema educativo latinoamericano está siendo desmantelado. Y sería el único lugar donde las mayorías podrían pasar de la alfabetización letrada a la alfabetización digital. Seguimos de un lado con una escuela que sigue creyendo que la cultura sólo se asocia al libro. (Ejemplo: Niños costeños de Ciudad Bolívar que dejaron de contar cuentos, perdieron su creatividad narrativa, a causa de que su maestra los colocó a leer libros porque, según ella, hablaban mal y debían aprender leyendo).

Tan cultura es la ciencia y la tecnología como el arte y la poesía con los mismos derechos. Tan cultura es el aparato con el que labran la tierra, como los mitos, como las relaciones de parentesco, como los rituales. ¿Qué es esto que la ciencia y la tecnología no son cultura? "Los cultos son los que leen muchos libros". Así nos va. Tenemos bastantes Nóbeles de literatura. ¿Cuántos científicos tenemos en premios nóbeles? UNO – argentino. Necesitamos tanto o más científicos y tecnólogos. Porque o nosotros producimos o nos pondrán a servir a los que producen.

El horizonte no puede ser más oscuro. Sin embargo, quizá nunca tantos latinoamericanos habían cobrado conciencia, primero, de que hoy quizá la respuesta a la pregunta que hace 30 años responderíamos ¿qué eres? ¿Colombiano? ¿Mexicano? ¿Uruguayo? ¿Boliviano? Quizás hoy a muchos lo primero que nos salga sea latinoamericano.

Cuando uno ve esta nueva América Latina que teje cada vez más un espacio de intercambio de experiencias, que teje cada vez más un lugar de encuentro, de gente con la que contar, en quien apoyarse, de quien aprender, con quien compartir, uno se da cuenta como el optimista y el pesimista ante el vaso a la mitad. Y hay que tomar partido. Yo hace mucho tiempo sigo el consejo de Borges y es que lo único que nos queda a los humanos de humano es la esperanza.

Fuente:
Ponencia escrita para la Cuarta Conferencia Internacional de Comuniación Social: Perspectivas de la Comuniación para el Cambio Social y el Tercer Encuentro Our Media/Nuestros Medios. Universidad del Norte. Barranquilla, 19-21 de mayo de 2003.

Para más información contacte a:
Jesús Martín Barbero
E-mail: jemartin@andinet.com

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flata porcentaje actualizado de homo.... en el mundo

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esta informacion la tengo para compartirla con jovenes del proyecto Redes.gracias

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Amigo me gusta como usted escribe,digame como puedo recibir a mi correo sus RUTAS Y RETOS

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