Denuncian contaminación de pozo profundo en finca El Espino
Periodista del medio de comunicación Casanare Noticias.
La mesa estuvo moderada por Germán García, Cofundador y editor del medio de periodismo ambiental “Entre Ojos” e integrante del comité directivo de Consejo de Redacción. Los otros expositores que hicieron parte del panel de Investigaciones con Sello CdR fueron: Abelardo Gómez, director de La cola de rata; Óscar Parra, director de Rutas del conflicto; Ivonne Rodríguez, periodista de Verdad Abierta y Claudia Báez, Cofundadora de Verdad Abierta.
Casanare es el segundo productor de petróleo del país, con cerca de 164 mil barriles diarios; pero alrededor de esto se vienen presentando reiteradas denuncias de diferentes compañías pero que no han sido atendidas. Desde el año 1987 se conocen denuncias por casos de derrame de petróleo en ríos y distintas fuentes hídricas de la región. El caso más reciente ocurrió en junio 2017, se presentó una emergencia ambiental por ruptura del oleoducto barquereña-araguaney; los habitantes afirman que aún no han sido cuantificados ni reparados los daños.
Para casi cualquier persona descubrir petróleo en su propia finca sería un hallazgo afortunado. La oportunidad de enriquecerse, de cambiar su destino y alcanzar los sueños que por falta de recursos siempre se aplazan. Sin embargo, para Ernesto Cuevas Plata encontrar petróleo en el pozo de agua de su finca se convirtió en una pesadilla.
Su increíble historia es un terrible ejemplo de lo que viven muchos campesinos en varias zonas de Casanare, que han sido afectados por derrames de crudo. En su caso, la emergencia ocurrió en cercanías del caño El Espino, ubicado en el municipio de Nunchía, Casanare, donde hace 14 meses se presentó un derrame de crudo que afectó a varios finqueros de la zona.
El Oleoducto de la Estación Cravo Sur-El Cruce-Estación Araguaney, línea Caño Garza-Araguaney, (tramo Barquereña – Araguaney), operado por Perenco Colombia Limited, se rompió por daño mecánico sobre el tubo y corrosión externa, ocasionando el derrame de varios barriles de petróleo, afectando de manera directa el suelo y agua del área aledaña a la finca Buenos Aires, de propiedad del arrocero Mauricio Cala, y predios aledaños, de la vereda Sirivana, en jurisdicción de Nunchía y San Luís de Palenque.
Sumado a las pérdidas por el derrame del crudo a lo largo de la sabana, a comienzos de noviembre de 2017 empezó otro problema para Ernesto Cuevas, quien comenzó a notar como del pozo profundo de su finca, del cual normalmente salía agua potable y cristalina, ahora manaba petróleo. De inmediato llamó y dio aviso a la petrolera Perenco, sin que hasta la fecha haya obtenido respuesta alguna.
Al bombear el agua de la fuente subterránea, que tiene 72 metros de profundidad, a un tanque elevado, se veía de color oscuro y se sentía un olor raro, por lo que dejó de proveerse del preciado líquido afectando el consumo de los lugareños y de los cerca de 220 animales, -ganado, caballos, marranos, gallinas, entre otros-, dispersos a lo largo de las 440 hectáreas que tiene su finca.
Ante esta situación el señor Cuevas puso las denuncias ante Corporinoquia y ante la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales –ANLA pero hasta el momento no ha obtenido respuesta. También a través de derechos de petición ha solicitado a Perenco que inspeccione el sitio para que evalué los daños y los repare; pero no le han respondido.
Los periodistas estuvieron en el sitio para verificar de primera mano la situación; es una zona de difícil acceso, tuvieron que atravesar un largo trayecto de la llanura que estaba inundada, al punto de que el agua les llegaba hasta el cuello. Fueron en compañía del geólogo,Fabio Velandia, quien corroboró la contaminación del acuífero de la finca El Espino, más si se tiene en cuenta que a varios kilómetros pasa la línea de flujo, Barquereña-Araguaney, que transporta crudo y que el año pasado se rompió. Los periodistas enviaron derechos de petición a Ecopetrol, a ANLA y a Perenco. Las dos primeras respondieron que están realizando las averiguaciones; pero Perenco no ha respondido ni concede entrevistas.
Por otro lado Corporinoquia manifiesta que no tiene un laboratorio certificado para hacer las pruebas del agua al pozo profundo del señor Cuevas; el costo es de 12 millones. Ante esta negativa Ernesto Cuevas, contrató particularmente varios estudios y análisis del agua y efectivamente en un 95% hay contaminación por hidrocarburos.
El drama de Cuevas y su familia se acrecienta por la falta del vital líquido. Es que para proveer de agua potable la finca para el consumo doméstico, tienen que transportarla en bolsas desde Yopal o desde fincas cercanas. Son dos horas en tractor, por un terreno agreste, las que se gasta transportándola para el uso diario. Mientras que, para satisfacer las necesidades básicas y proveer de agua los animales, se debe transportar en carro tanques, con el fin de llenar el tanque elevado, el del lavadero y varios timbos.
La solicitud que hace el dueño del predio a estas entidades es la descontaminación del sitio, así no reciba reparaciones económicas; pues no puede tener sembrados, ni tampoco ganado.
Los demás habitantes de esta vereda también afectados en alguna medida, solicitan a la ANLA abrir una oficina, pues esta entidad no cuenta con instalaciones en Casanare que permitan una mejor interlocución y acercamiento con las comunidades, a pesar de que este departamento es el segundo productor de petróleo del país.
Tomado de la Conferencia Latinoamericana de Periodismo de Investigación - COLPIN y de la página web de Colombiacheck.
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